FAUVEROS

domingo, 30 de noviembre de 2008

QUINÍN

DISTINTAS FORMAS DE AMOR A LOS ANIMALES:



Aquí cuento el final de la película, así que es mejor que veais el vídeo primero.

«Quinín» no tendrá su San Martiño:


cerdo peculiar
«Quinín» no tendrá su San Martiño
El marrano más famoso de Galicia se ha librado al fin de pasar por el matadero, aunque ahora se resiste a separarse de la familia que lo cuidó en el último año

Autor:
Luisa Gutiérrez


Al cerdo más popular de la Costa da Morte ya le espera un nuevo hogar. Quinín cambiará los paisajes de Dumbría por los de Carral, en donde llevará una vida de lo más acomodada. Sus nuevos dueños -que de momento prefieren estar en el anonimato- han construido una caseta para que se resguarde y pueda conservar la independencia de la cochiquera en la que vivía. En lo alto, han mandado colocar un cartel con el nombre del marrano. «Vai estar moi ben porque esta xente vai coidalo á perfección e non o van matar, que iso é o que nos importa», explicaba ayer Carmen mientras lo acariciaba por última vez.
Por si esto fuese poco, en su nuevo hogar habrá una persona encargada de cuidar a Quinín, y acompañarlo para que no se sienta solo. «É que está acostumado a estar con xente, por iso nos convenceron estas persoas, porque sabemos que vai estar moito mellor, nós aquí non podemos telo», insiste su cuidadora.
A pesar de que todo parece estar siendo positivo, el cerdo «non anda moi católico estes días», según cuenta su familia. Ayer, sus nuevos dueños intentaron llevárselo, pero el marrano se negó a subir al remolque. «É como se entendera todo o que estamos dicindo na casa. Estou convencida de que escoita e dáse conta do que dicimos porque non quere saír da cuadra e anda con moito medo».
Plan de engaño
Antonio y Carmen han diseñado un plan de engaño para conseguir que Quinín se vaya con su nueva familia. «Non lle imos dar nada de comer e mañá [por hoy] temos pensado poñerlle unha pota de caldo no remolque para ver se así cae na trampa, entón chamaremos aos compradores para que veñan a buscalo». En Dumbría están tristes con la marcha de Quinín, ya que en los últimos meses se había convertido en la atracción de la localidad. De hecho, en los últimos días han sido muchas las personas que han llamado a Carmen para negociar la venta del cochino. «Aínda hoxe chamou un señor de Noia que estaba interesado no prezo, pero xa lle dixen que chegaba tarde e que xa negociáramos con outro comprador. Tamén veu unha persoa da Coruña que nos ofrecía 3.000 euros, pero ao velo asustouse porque non se imaxinaba que era tan grande», asegura Carmen.
Pero si ya se ha librado del matadero, ahora Quinín tendrá que luchar por conservar la salud, ya que los 200 kilos que pesa pueden jugarle una mala pasada. Atrás quedan los tiempos en los que el cerdo se paseaba a sus anchas por Dumbría, en compañía de su inseparable amiga Tila , la perrita que cuida también la familia. De hecho, fue una de esas aventuras la que lo lanzó al estrellato mediático.
Enfermo
La historia de Quinín fue peculiar desde el principio. Cuando lo compraron, sus dueños pensaron que padecía alguna enfermedad, ya que apenas comía. «Pensei que tiña algo porque non probaba bocado, nin o veterinario sabía o que lle pasaba porque era demasiado pequeno. Entón, empecei a sacalo con Tila e, pouco a pouco, os tres fixémonos amigos. Así comezou esta historia», explica Carmen. De hecho, Quinín vivió en el anonimato durante los primeros meses de vida, pero en septiembre la gente empezó a pensar qué pasaría con aquel gracioso marrano que se comportaba como un can. Así comenzaron una serie de negociaciones, en las que la familia llegó a pedir hasta 12.000 euros por el animal.
En Dumbría, ayer no se hablaba de otra cosa. «Estamos un pouco tristes, porque nunca imaxinamos isto, pero os novos donos son moi boa xente e din que podemos ir visitalo cando queiramos, porque lle queremos moito». Pero la familia promete más: «O seguinte porco que merquemos chamarase Quinín II», admitió ayer Carmen. Lo que está claro es que pocos cerdos en Galicia han sabido ganarse a la gente como lo ha hecho Quinín, al que, contra todo pronóstico, al final no le llegó su San Martiño.

http://www.lavozdegalicia.es/galicia/2008/11/29/0003_7353725.htm


Extrañas formas de amar a los animales cuando anda don dinero de por medio. Pero si el fin justifica los medios...

sábado, 29 de noviembre de 2008

Hava Nagila

Con todo mi cariño para mi queridísimo amigo A., que tanto me acompaña y con el que tanto me he reido esta noche, celebrando:


(Raphael)


(Andre Rieu)

Estilo


Kafka en tranvía
El escritor también tuvo que forjarse un estilo. Lo inventó a la sombra de Walser, y de Kleist, de Chéjov, de Dickens y del cervantino Flaubert

ENRIQUE VILA-MATAS 22/11/2008

Al encontrarme de nuevo con el penúltimo fragmento de Jakob von Gunten de Robert Walser -aquel en el que Herr Benjamenta y el narrador cabalgan por el mundo en un sueño de libertad absoluta- capto un posible aire de familia con Deseo de convertirse en indio, una de las prosas breves de Contemplación, el primer libro que publicara Kafka. En esa juvenil y breve prosa indecisa, Kafka muestra su deseo de ser de verdad un indio, siempre alerta, sobre el caballo galopante, en viaje sin bridas por el ancho mundo. Aunque es una prosa indecisa, aunque es un texto de sus primeros tiempos, ahí está ya en toda su plenitud el espíritu de un Kafka recién salido de las lecturas de Walser.


Vera Nabokov siempre dijo recordar "aquella cara, su palidez, aquellos ojos tan extraordinarios, ojos hipnóticos resplandeciendo en una cueva"
Reencontrarme con esa breve prosa del Kafka incipiente -esa prosa en la que ya estaba condensado el escritor incomprensible y al mismo tiempo sorprendentemente diáfano que fue- me hace caer en la cuenta de que no siempre Kafka fue Kafka. Hoy estamos acostumbrados a leerlo como tal, pero hubo una etapa -días de indecisiones y de vacilaciones- en la que pasó por el clásico trance por el que transitan aquellos que desean cabalgar sin bridas y ser extranjeros dentro del doméstico y pusilánime paisaje literario de su época. Es decir, también Kafka tuvo que forjarse un estilo. Lo inventó a la sombra de Walser, pero también de Kleist, de Chéjov, de Dickens y del cervantino Flaubert.

Tal vez nadie ha estudiado mejor los años de la forja del estilo kafkiano que Reiner Stach en Kafka. Los años de las decisiones. Es un libro que acabo de releer estos días y que creo que opera como perfecto antídoto contra la devastadora y fanfarrona veneración de Kafka por parte de quienes aún piensan que su creatividad fue solitaria y genial. Sin duda, Kafka fue un genio, pero no estaba tan ciego como para haber querido producir sus textos a partir de una interioridad carente de experiencia. "Al contrario: precisamente su trato controlado, artesanalmente refinado, con influencias y hechos, le señala como autor de la Modernidad, que -al menos en este sentido- se alinea con Musil, Joyce, Broch y Arno Schmidt", nos dice Reiner Stach, estudioso de los años en los que un escritor de Praga deseaba convertirse en Kafka y para ello tuvo que librarse, ante todo, de su amigo Brod, que le proponía escribir prosas a cuatro manos. Y luego, tras librarse de semejante pelmazo, leer en profundidad, por ejemplo, a Dickens, un autor con grandes dosis de humorismo en sus obras, ese humorismo que ha tardado tanto en ser percibido en Kafka, que escribió El desaparecido pensando en escribir a ratos una novela cómica dickensiana, y de ahí que Walter Benjamin dijera que ese libro era, sobre todo, una gran payasada, ya que en él uno podía reírse en cada página.

Pero es que incluso en El castillo y El proceso, que son novelas que han agobiado y angustiado tanto, hay muchas situaciones que pueden despertar hilaridad. Hilaridad que el lector en ocasiones reprime porque está metido dentro de un absurdo, de una problemática que es aterradora. Pero esos elementos humorísticos son el contrapunto que el propio Kafka establecía para restarle presión al drama. Una hilaridad aprendida de los días en que leía precisamente a Robert Walser en voz alta y se partía literalmente de risa, muy especialmente con Jacob von Gunten: "Aquí se aprende muy poco, falta personal docente y nosotros, los muchachos del Instituto Benjamenta, jamás llegaremos a nada".

El personal docente lo encontró Kafka en los libros de sus autores preferidos. En los días de aprendizaje, hacia 1910, empezó a trabajar en un peculiar laboratorio de influencias, el más singular del siglo pasado. Los Diarios, por un lado. Y, por el otro, las prosas indecisas que acabarían conformando su primer libro, Contemplación, publicado en 1912, libro al que le faltan ya menos de cuatro años para que algunos amigos de los números redondos celebren su centenario. Se diría que ha pasado mucho más tiempo desde que Kafka comenzó a ser Kafka y dejó atrás ciertas indecisiones. "Estoy en la plataforma de un tranvía y me siento totalmente inseguro con respecto a la posición que ocupo en este mundo, en esta ciudad, en el seno de mi familia", escribió en El pasajero, prosa breve de Contemplación. En esos días, Kafka ni siquiera se sentía capaz de justificar qué hacía allí en aquella plataforma, sujeto de aquella correa, dejándose llevar por el tranvía. Pero ya también en esos días Kafka era implacable. Con una muchacha, por ejemplo, que se instala junto a la escalerilla, lista para bajar del tranvía. "Se me muestra tan nítida como si la hubiera palpado (...). Su orejita está muy pegada a la cabeza, pero como estoy cerca, veo toda la parte posterior del pabellón derecho y la sombra en la raíz", escribe. Y termina preguntándose cómo es que la muchacha no se asombra de sí misma y mantiene la boca cerrada sin decir nada.

Todo eso ocurrió en los años de las lecturas decisivas, en los años de las incertidumbres repartidas por las plataformas de todos los tranvías. Durante un tiempo, el matrimonio Nabokov, en el Berlín de 1922, subió al mismo tranvía que tomaba Kafka, el Berlín-Litchterfelde. Nunca le hablaron porque no sabían que era él, pero Vera Nabokov siempre dijo recordar "aquella cara, su palidez, la tirantez de la piel, aquellos ojos tan extraordinarios, ojos hipnóticos resplandeciendo en una cueva".

De los años de formación en la oscura cueva no se ha librado nunca nadie. Ni Kafka. Nadie le exigía en aquellos días que justificara sus lecturas, ni su presencia en la extraña plataforma de la vida. Pero el gran tranvía, más allá de las iniciales influencias, se estaba ya poniendo en marcha. "Cierto es que nadie me lo exige, pero eso no importa". -

http://www.elpais.com/articulo/narrativa/Kafka/tranvia/elpepuculbab/20081122elpbabnar_3/Tes

viernes, 28 de noviembre de 2008

Cien años


Los 100 años del padre del estructuralismo
El antropólogo Claude Lévi-Strauss cumple un siglo de vida con plena lucidez


EFE - París - 27/11/2008


Claude Lévi-Strauss, uno de los intelectuales más relevantes del siglo XX, destacado antropólogo y padre del enfoque estructuralista de las ciencias sociales, que ha influido de manera decisiva en la filosofía, la sociología, la historia y la teoría de la literatura, cumple mañana 100 años de vida. A pesar de su longevidad e intensa actividad intelectual desde antes de la Segunda Guerra Mundial, Lévi-Strauss, miembro de la Academia de Francia desde 1973, goza de buena salud y se mantiene lúcido, como relató a la prensa el director del museo Quai Branly de París, Stéphane Martin, institución que alberga un teatro con el nombre del célebre antropólogo.


Francés nacido en Bruselas el 28 de noviembre de 1908, este centenario humanista es hijo de un judío agnóstico de origen alsaciano que le educó en un ambiente artístico, aunque terminó cursando estudios de Derecho y Filosofía en la Sorbona de París. El autor de Mythologiques ejerció como profesor de esta última disciplina hasta que recibió una invitación de Marcel Mauss, padre de la etnología francesa, para ingresar en el recién creado departamento de etnografía.

Fue así como despertó en Lévi-Strauss la curiosidad por una materia en la que desarrollaría una brillante carrera y que le ha concedido un "lugar preeminente entre los investigadores del siglo XX", explicó el profesor de Antropología Social de la Universidad Complutense de Madrid Rafael Díaz Maderuelo.

Entre los Bororo y los nambikwara

Su nueva vocación le llevó a aceptar un puesto como profesor visitante en la universidad brasileña de Sao Paulo, de 1935 a 1939, estancia que le posibilitó llevar a cabo trabajos de campo en el estado amazónico de Mato Grosso y en la Amazonía. Allí realizó estancias esporádicas entre los bororo, los nambikwara y los tupi-kawahib, experiencias que le orientaron definitivamente como profesional de la antropología, campo en el que su trabajo aún hoy "sigue siendo válido para la mayoría de los antropólogos", señaló Díaz Maderuelo sobre el autor de El pensamiento salvaje.

Tras regresar a Francia, en 1942 se trasladó a Estados Unidos como profesor visitante en la New School for Social Research de Nueva York, antes de un breve paso por la embajada francesa en Washington como agregado cultural. De vuelta a París, fue nombrado director asociado del Museo del Hombre y se convirtió después en director de estudios en la École Pratique des Hautes Études, entre 1950 y 1974, trabajo que combinó con su enseñanza de antropología social en el Collège de France, hasta su jubilación en 1982, al tiempo que dirigía el Laboratorio de Antropología Social.

La teoría de la alianza

Hijo intelectual de Émile Durkheim y de Mauss, e interesado por la obra de Karl Marx, por el psicoanálisis de Sigmund Freud, la lingüística de Ferdinand Saussure y Roman Jakobson, el formalismo de Vladimir Propp y un largo etcétera, es además un apasionado de la música, la geología, la botánica y la astronomía. Las aportaciones más decisivas del trabajo de Lévi-Strauss se pueden resumir en tres grandes temas: la teoría de la alianza, los procesos mentales del conocimiento humano y la estructura de los mitos.

La teoría de la alianza defiende que el parentesco tiene más que ver con la alianza entre dos familias por matrimonio respectivo entre sus miembros que, como sostenían algunos antropólogos británicos, con la ascendencia de un antepasado común. Para Lévi-Strauss, no existe una "diferencia significativa entre el pensamiento primitivo y el civilizado", señaló Díaz Maderuelo, pues la mente humana "organiza el conocimiento en parejas binarias y opuestas que se organizan de acuerdo con la lógica" y "tanto el mito como la ciencia están estructurados por pares de opuestos relacionados lógicamente".

Comparten, por tanto, la misma estructura, sólo que aplicada a diferentes cosas. Respecto a los mitos, el intelectual sostiene desde la reflexión sobre el tabú del incesto, que el impulso sexual puede ser regulado gracias a la cultura. "El hombre no mantiene relaciones indiscriminadas, sino que las piensa previamente para distinguirlas. Desde ese momento ha perdido su naturaleza animal y se ha convertido en un ser cultural", comentó Díaz Maderuelo.

Para Lévi-Strauss, las estructuras no son realidades concretas, sino más bien modelos cognitivos de la realidad que sirven al hombre en su vida cotidiana. Las reglas por las que las unidades de la cultura se combinan no son producto de la invención humana y el paso del animal natural al animal cultural -a través de la adquisición del lenguaje, la preparación de los alimentos, la formación de relaciones sociales, etc.- sigue unas leyes ya determinadas por su estructura biológica.

El País.com

miércoles, 26 de noviembre de 2008

Un kaso de tantos

Un kaso de tantos
KTM y Keru DJ



La suerte del Galgo: el delirio de lo indescriptible

Estoy aquí en un lugar de La Mancha de cuyo nombre no quiero acordarme , es de noche y vago por el campo en busca de no sé qué, si comida o cobijo...., de lo que me duele, del hambre, miedo, frío, cansancio; no recuerdo ya si me abandonaron o si me fui yo directamente de tan mal que estaba......

.....

El horror cotidiano que rodea y acecha al galgo en gran parte del territorio español es la escenificación de una brutalidad y una violencia que sólo puede tratarse de comprender dentro de una dinámica de esperpento y locura. No sólo es incomprensible sino absolutamente incomprensible la crueldad sistemática a la que está sometido, igual que otros muchos perros que tienen la desgracia de encontrarse en ese mismo entorno, pero donde el galgo se ha erigido en símbolo por antonomasia de esa maldición que está destinada a arrastrar hasta el final sin ninguna escapatoria ni posibilidad mínima de ganar.

Sobre su cuerpo y su ser ha caído como una lápida la maquinaria destructora y despiadada del mundo galguero que en ninguna etapa de la vida de este animal da tregua. Desde la misma cría descontrolada e indiscriminada y muchas veces en condiciones muy precarias, pasando por el robo y el tráfico, las nefastas condiciones básicas de vida a las que está sometido, y si sobrevive a esto, la facilidad con la que al no considerarse útil para la caza, o porque ya ha terminado la temporada y no le interesa al sujeto mantenerlo el resto del año, se maltrata, se tortura, se abandona (que es casi una muerte segura aunque seguido de mucho sufrimiento), o se ejecuta de manera cruel y sanguinaria, o bien colgándolo de un árbol, o ahogándolo en un pozo, o quemándolo, o en un derroche de generosidad, gastando un cartucho de escopeta, por no hablar de cazadores más compasivos (intento no atragantarme) que cuando no les sirve ya el galgo lo llevan a sacrificar mediante inyección letal. Y por no hablar de galgueros que dicen que para ellos sus galgos son como de la familia, y que no son galgueros los que hacen esto, no son federados, y que las protectoras sacan de quicio la escala del problema. Claro está que ellos cómodamente defienden intereses económicos frente a las protectoras que se desviven por defender a estos animales, conviviendo a diario con el sinfín de horrores.


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...........sin comerlo ni beberlo, aquí en la más profunda oscuridad de la noche no puedo más con mi alma, oigo algo a lo lejos un ruido chirriante, huelo algo detrás de unos olivos, todo negro, no puedo pensar más que en andar hacia delante, no hay nada detrás, no hay nada a que aferrarme, hacia delante, huelo algo, el ruido sigue pero más fuerte, viene a por mi, que hago?, corro pero no puedo, hago los movimientos pero no avanzo, luces, que ya vienen, el ruido y las luces, me quedo, intentar esquivarlo, atráááááásssss...................

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Y lo que es sumamente aterrador en todo esto, más allá de la abominable crueldad cometida contra estos seres indefensos, y la propia cultura de brutalidad que existe y se considera hasta normal en determinados entornos, más allá de todo el horror, está la posición de un gobierno que es a pesar de sus promesas electorales, incapaz de tomar medidas al respecto, no se sabe si totalmente indiferente a esta cuestión, o por miedo a perder votos en un lugar de la Mancha, y para nada dispuesto a valorar lo que supondría de positivo una decisión de actuar en contra de semejante barbarie, en contra de la cultura de desprotección absoluta que predomina, y quizás en contra de la violencia en general.

.....

A Dani, lo encontramos una noche de sábado, atropellado y hecho polvo, con múltiples fracturas y heridas, y tirado en la cuneta de una carretera comarcal en un lugar de la Mancha de cuyo nombre no quiere acordarse. Nos avisaron y como en otros casos parecidos fuimos a buscar al maltrecho galgo, y como estaba tan dolido, asustado, y sin duda alguna hambriento, se dejó tocar y examinar sin poner ninguna pega ni queja. Al final lo tuvieron que operar para reparar los daños, reconstruir su hombre mediante el implante de una placa, tratar una luxación de codo. Ahora a pesar de su aspecto de mapamundi en forma alargada, se recupera favorablemente en la protectora y con un poco de suerte se pondrá bueno en poco tiempo y pasado un tiempo más saldrá en adopción para su nueva vida en el norte de Europa. Y así al final se puede decir que es un galgo con suerte, porque muchos no llegan a ver esta luz.

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Dani, el día que fue recogido por la protectora Ciudad Animal.



En la radiografía pueden observarse los múltiples plomos de los cartuchos.





Una vez rescatados y recuperados por las protectoras que se dedican en cuerpo y alma a salvar estos y otros muchos del infierno galguero/cazador, se encuentra en el siguiente eslabón de la cadena de maldición de estos animales, o en el otro lado del espejo, y es que nadie los quiere. Nadie aquí los quiere. Como si no estuviesen homologados para ser animales de compañía, para andar por la calle con su dueño. De hecho, quitando unos pocos que tenemos y queremos a nuestro(s) galgo(s), el resto en el mejor de los casos, los considera como curiosidades de circo, que se pueden ver y admirar, pero de ninguna manera plantearse salvarlos de esta injusticia y esta vergüenza nacional. Y se ve en la calle que todo el mundo comenta, 'un galgo' aquí y 'un galgo' allá como si de un conjuro se tratase, o como de una extraña simpatía perdida en la abstracción. Y este sentimiento ambiguo también hace estragos en la labor de protección de estos animales, ya que para que las protectoras pueden atender a más víctimas, necesitan más adoptantes, y lo que es más importante, para que esta tragedia deje de ser una tragedia cotidiana, tiene que haber una respuesta de la sociedad, tomando conciencia mediante la integración del galgo en el panorama social, igual que fomentando la adopción antes que la compra de animales de compañía, y de esta manera hacer que la sociedad alce su voz para exigir cambios sumamente importantes en la legislación vigente. Y este último pasa claramente por prohibir la caza con galgo y así desmontar la base de esta maquinaria cruel y sanguinaria de una vez por todas...


Thomas Shanahan

Refugio de Animales Abandonados Ciudad Animal (Ciudad Real)

www.ciudadanimal.org

domingo, 23 de noviembre de 2008

viernes, 21 de noviembre de 2008

El cine no es como antes

Los cines coruñeses se encuentran entre los más caros de España

J.T.. 21.11.2008

El día del espectador cuesta casi un euro más que la media nacional.
El precio medio de una entrada ordinaria ya está en 6,65 euros.


Malos tiempos para los cinéfilos coruñeses de butaca. Un estudio de la Federación Consumidores en Acción (Facua) cifra en 6,65 € el precio medio de una entrada ordinaria en los cines de la ciudad, lo que la convierte en la cuarta más cara del país. Sólo nos supera, Barcelona (7,14 €), Madrid, Oviedo y Tenerife.

Santiago, por su parte, se sitúa en mitad de la tabla con 5 € la tarifa normal y 4,25 el día del espectador. El estudio analiza 128 salas de un total de 32 ciudades y establece que la tarifa media nacional para ir al cine es de 5,75 euros. La ciudad más barata para ver una película es Cádiz, donde la entrada cuesta 4,35 euros y Jaén (4,50 €).

Fuente: 20minutos.es

El cine no es como antes, Vaya semanita

jueves, 20 de noviembre de 2008

Blogocampaña contra la pornografía infantil

Activa la música en el incono del altavoz. Si haces doble click en
este slide obtendrás el código HTML para colocarlo en tu blog.



vagón-bar
Paco Sánchez: escritura en la cuerda floja


Arranca la blogocampaña contra el porno infantil
Escrito por Paco Sánchez
20 de Octubre de 2008 a las 10:42h

Copio de mi socio en la campaña:

Más de 750 blogs y webs de Europa y Latinoamérica
ya se han sumado a esta iniciativa en la Red. Gracias.

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La lista de participantes (1-200) (200-500) (500–) se actualiza varias veces al día


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La pornografía infantil en la Red es una lacra imparable que ensucia nuestras vidas cada día. La presión policial con macro-redadas no es suficiente para detener las malas prácticas de estos individuos, que actúan desde el anonimato que puede brindar la Red golpeando las vidas de cientos de niños, incluso bebés, en busca de un deseo sexual depravado y enfermizo. Por eso entre todos los internautas debemos ponernos manos a la obra y meter el máximo de ruido en el ciberespacio. El objetivo de esta blogocampaña, que arranca hoy, es que el próximo 20 de noviembre –Día Universal del Niño– cientos de blogs escribamos un post en el que aparezca la frase Pornografía infantil NO para sembrar los buscadores de Internet de severas críticas a esta vergüenza humana y social. De esta forma conseguiremos que las ciberbúsquedas de las palabras pornografía+infantil al menos golpeen las conciencias de tanto salido mental. En el post podéis colar términos de búsqueda empleados por los pederastas y pedófilos como “angels”, “lolitas” o “preteens” para sembrar los buscadores de Internet de severas críticas a esta vergüenza humana y social. De esta forma conseguiremos que las ciberbúsquedas de las palabras pornografía+infantil al menos golpeen las conciencias de tanto salido mental. En el post podéis colar términos de búsqueda empleados por los pederastas y pedófilos como “angels”, “lolitas”, “boylover”, “preteens”, “girllover”, “childlover”, “pedoboy”, “boyboy”, “fetishboy” o “feet boy” para llegar adonde queremos llegar.

¡PÁSALO!
Si quieres participar coloca este cartel-banner en tu blog –disponible en idioma español, inglés, francés, italiano, portugués, gallego, catalán y euskera–, difúndelo entre tus conocidos y escribe EL 20 DE NOVIEMBRE un post necesario para desinfectar todo lo posible la Red de todos:


http://blogs.lavozdegalicia.es/pacosanchez/2008/10/20/arranca-la-blogocampana-contra-el-porno-infantil/

miércoles, 19 de noviembre de 2008

¿Caos, Azar o Customización involuntaria? ¿Exhibicionismo o desinhibición?

El tranvía que todos los CTV (Coruñeses de Toda la Vida) tenemos en casa, con una piedra de la playa de Riazor al lado, que es una de mis obsesiones desde niña: las piedras:



Las figuritas sorpresa de los roscones de Reyes que siempre guardo, aquí los que tengo en casa (tengo más en casa de mis padres, claro):



Rosas del Desierto con piedras de México, dos regalos-regalazos muy, muy queridos:



Ya sé que no se me da muy bien la fotografía, grrrññññ. Aquí creo que se ven mejor:



Max portándose bien para que le haga caso (otra de sus maneras de llamar mi atención, una de ellas es portarse mal) y juegue con él en vez de hacer fotos:




Elefantes Sijks auténticos, o más bien elefantas, ya que tienen cada una un elefantito tallado a través de los huequecitos en su interior, y Matriuska rusa de Rusia antes de la Perestroika, de cuando "Rusia" no era Rusia sino la URSS:




Colonia gatuna húngara y lucense okupando la salita:




Libros amontonados con cierto glamour pendientes de guardar en librerías, digo... Customización del aparador XD:




Customización de la mesa del sofá:




Customización de la mesa camilla:




Y ahora desde arriba:



No salió la piedra volcánica canaria, grrrññññ.


Mis queridas y adoradas brujas Damas Meigas, colección que me regaló mi padre -con cariño, eh-:




Gato negro (bueno, Max) sobre las brujas (bueno, Damas Meigas):




Bruja y brujilla entre pétalos de flores secas:



Las pelis que no vienen de la mula, y recuerdos de algunos viajes:




Me gustan los calendarios. Éste, de Riazor en 1950 (este mes):




Otro, un regalo traído de Grecia:




Otro más:




Otro:




Y otro:




Encima de la lavadora en la terraza, el cactus de Navidad a punto de florecer para hacer juego con el kalia-vanish-oxiaction-ultra-mega-fashion-fucsia-colour:




La mesilla de noche:



La otra:



Por ambas se pasea Max cada noche en su ritual de ronda nocturna diaria, inexcusablemente.


Cosas bonitas a la entrada de casa, como estas chinelas turcas auténticas y genuínas, regalo-regalazo, que no son de adorno sino de usar aunque yo las use de adorno, entre los poquísimos adornos que tengo (que expongo, que los guardo y muy bien guardados y con mucho cariño, son mis tesoros):


Debajo, todo libros a la espera de una librería mejor.



Una de las customizations by Max:



Platillo de la entrada de dejar cosas. ¿Por qué la gente ya no los tiene? ¿No están de moda?




Lo primero que hice al venir a vivir a esta casa: pegar un cartel al lado de la puerta. Muchos aficionados a la lectura y a las editoriales o al Beato de Liébana y tal lo conoceréis, son, obviamente, los cuatro jinetes del apocalipsis:




Lo segundo que hice al llegar a esta casa, creo recordar. Al otro lado de la puerta. Y ahí sigue. Ay, el flash...



Lo que hice en tercer lugar ya no lo recuerdo. Supongo que seguir metiendo cosas. Por cierto: aquí, el tercer y último cartel que pegué, hace poco, en el dormitorio, para tapar un agujerito, reciclado del portal de casa, donde lo habían pegado:



Son las Islas Cíes, pero cada vez las veo menos y más a la liebre con pico de gaviota...

Aún tengo muchos cuadros pendientes de colgar, por no decir todos (cara colorada). Estuve muchos años sin cuadros porque me gustaba cambiar los muebles de sitio continuamente, todos ellos; no sé si era con luna llena o qué pero era una costumbre de "impulso compulsivo irrefrenable". pero ahora con los achaquillos y goteras ya no es tan irrefrenable... y no los muevo, así que va siendo el momento de colgar los cuadros. Cosa pendiente entre las muchas que tengo.


Hablando de..., Rincón de cosas pendientes (qué miedo):




Silla de cosas pendientes:



Papelotes pendientes al otro lado de la entrada, muy bien escoltados y bajo una brújula bristoliana o bristoliense, para no perder el norte:



Y Max, enfadadísimo: "Si puede levantarse para hacer fotos... ¡también podrá levantarse para jugar conmigo!"




Espero que lo hayáis pasado bien con este pedacito de mi mundo que os he construído hoy, o al menos haberos sacado alguna sonrisa; ¡con una me conformo! Que para una vez que no copio y pego... Las fotos son malas porque las he hecho yo; los modelos de las fotos están completamente tal cual estaban, nada se ha movido de su sitio "antes de", y esta menda lerenda se va con Max a ver S.L.Q.H. y echarse unas risas. ¡Abur!

Ah, y que nadie piense que esto sea ningna burla ni asomo de ella sobre las customizaciones y colecciones varias; al contrario: es un pequeño homenaje con mucho humor a eso que tanto envidio y para lo que se necesita tanto orden, disciplina, trabajo, habilidad... y tantas aptitudes de las que carezco y que admiro, aquí, desde mi absurdo caos ordenado, como yo le llamo ;-)

Nadie encendía las lámparas

A Felisberto Hernández lo descubrí gracias a las preciosas citas de Enrique Vila-Matas, y lo recordé gracias a mi querido amigo A.





Nadie encendía las lámparas

Felisberto Hernández


"Hace mucho tiempo leía yo un cuento en una sala antigua. Al principio entraba por una de las persianas un poco de sol. Después se iba echando lentamente encima de algunas personas hasta alcanzar una mesa que tenía retratos de muertos queridos. A mí me costaba sacar las palabras del cuerpo como de un instrumento de fuelles rotos. En las primeras sillas estaban dos viudas dueñas de casa; tenían mucha edad, pero todavía les abultaba bastante el pelo de los moños. Yo leía con desgano y levantaba a menudo la cabeza del papel; pero tenía que cuidar de no mirar siempre a una misma persona; ya mis ojos se habían acostumbrado a ir a cada momento a la región pálida que quedaba entre el vestido y el moño de una de las viudas. Era una cara quieta que todavía seguiría recordando por algún tiempo un mismo pasado. En algunos instantes sus ojos parecían vidrios ahumados detrás de los cuales no había nadie. De pronto yo pensaba en la importancia de algunos concurrentes y me esforzaba por entrar en la vida del cuento. Una de las veces que me distraje vi a través de las persianas moverse palomas encima de una estatua. Después vi, en el fondo de la sala, una mujer joven que había recostado la cabeza contra la pared; su melena ondulada estaba muy esparcida y yo pasaba los ojos por ella como si viera una planta que hubiera crecido contra el muro de una casa abandonada. A mí me daba pereza tener que comprender de nuevo aquel cuento y transmitir su significado; pero a veces las palabras solas y la costumbre de decirlas producían efecto sin que yo interviniera y me sorprendía la risa de los oyentes. Ya había vuelto a pasar los ojos por la cabeza que estaba recostada en la pared y pensé que la mujer acaso se hubiera dado cuenta; entonces, para no ser indiscreto, miré hacia la estatua. Aunque seguía leyendo, pensaba en la inocencia con que la estatua tenía que representar un personaje que ella misma no comprendería. Tal vez ella se entendería mejor con las palomas: parecía consentir que ellas dieran vueltas en su cabeza y se posaran en el cilindro que el personaje tenía recostado al cuerpo. De pronto me encontré con que había vuelto a mirar la cabeza que estaba recostada contra la pared y que en ese instante ella había cerrado los ojos. Después hice el esfuerzo de recordar el entusiasmo que yo tenía las primeras veces que había leído aquel cuento; en él había una mujer que todos los días iba a un puente con la esperanza de poder suicidarse. Pero todos los días surgían obstáculos. Mis oyentes se rieron cuando en una de las noches alguien le hizo una proposición y la mujer, asustada, se había ido corriendo para su casa.
La mujer de la pared también se reía y daba vuelta la cabeza en el muro como si estuviera recostada en una almohada. Yo ya me había acostumbrado a sacar la vista de aquella cabeza y ponerla en la estatua. Quise pensar en el personaje que la estatua representaba; pero no se me ocurría nada serio; tal vez el alma del personaje también habría perdido la seriedad que tuvo en vida y ahora andaría jugando con las palomas. Me sorprendí cuando algunas de mis palabras volvieron a causar gracia; miré a las viudas y vi que alguien se había asomado a los ojos ahumados de la que parecía más triste. En una de las oportunidades que saqué la vista de la cabeza recostada en la pared, no miré la estatua sino a otra habitación en la que creí ver llamas encima de una mesa; algunas personas siguieron mi movimiento; pero encima de la mesa sólo había una jarra con flores rojas y amarillas sobre las que daba un poco de sol.

Al terminar mi cuento se encendió el barullo y la gente me rodeó; hacían comentarios y un señor empezó a contarme un cuento de otra mujer que se había suicidado. Él quería expresarse bien pero tardaba en encontrar las palabras; y además hacía rodeos y digresiones. Yo miré a los demás y vi que escuchaban impacientes; todos estábamos parados y no sabíamos qué hacer con las manos. Se había acercado la mujer que usaba esparcidas las ondas del pelo. Después de mirarla a ella, miré la estatua. Yo no quería el cuento porque me hacía sufrir el esfuerzo de aquel hombre persiguiendo palabras: era como si la estatua se hubiera puesto a manotear las palomas.

La gente que me rodeaba no podía dejar de oír al señor del cuento; él lo hacía con empecinamiento torpe y como si quisiera decir: "soy un político, sé improvisar un discurso y también contar un cuento que tenga su interés".

Entre los que oíamos había un joven que tenía algo extraño en la frente: era una franja oscura en el lugar donde aparece el pelo; y ese mismo color -como el de una barba tupida que ha sido recién afeitada y cubierta de polvos- le hacía grandes entradas en la frente. Miré a la mujer del pelo esparcido y vi con sorpresa que ella también me miraba el pelo a mí. Y fue entonces cuando el político terminó el cuento y todos aplaudieron. Yo no me animé a felicitarlo y una de las viudas dijo: "siéntense, por favor" Todos lo hicimos y se sintió un suspiro bastante general; pero yo me tuve que levantar de nuevo porque una de las viudas me presentó a la joven del pelo ondeado: resultó ser sobrina de ella. Me invitaron a sentarme en un gran sofá para tres; de un lado se puso la sobrina y del otro el joven de la frente pelada. Iba a hablar la sobrina, pero el joven la interrumpió. Había levantado una mano con los dedos hacia arriba -como el esqueleto de un paraguas que el viento hubiera doblado- y dijo:

-Adivino en usted un personaje solitario que se conformaría con la amistad de un árbol.

Yo pensé que se había afeitado así para que la frente fuera más amplia, y sentí maldad de contestarle:

-No crea; a un árbol, no podría invitarlo a pasear.

Los tres nos reímos. Él echó hacia atrás su frente pelada y siguió:

-Es verdad; el árbol es el amigo que siempre se queda.

Las viudas llamaron a la sobrina. Ella se levantó haciendo un gesto de desagrado; yo la miraba mientras se iba, y sólo entonces me di cuenta que era fornida y violenta. Al volver la cabeza me encontré con un joven que me fue presentado por el de la frente pelada. Estaba recién peinado y tenía gotas de agua en las puntas del pelo. Una vez yo me peiné así, cuando era niño, y mi abuela me dijo: "Parece que te hubieran lambido las vacas." El recién llegado se sentó en el lugar de la sobrina y se puso a hablar.

-¡Ah, Dios mío, ese señor del cuento, tan recalcitrante!

De buena gana yo le hubiera dicho: "¿Y usted?, ¿tan femenino?" Pero le pregunté:

-¿Cómo se llama?

-¿Quién?

-El señor... recalcitrante.

-Ah, no recuerdo. Tiene un nombre patricio. Es un político y siempre lo ponen de miembro en los certámenes literarios.

Yo miré al de la frente pelada y él me hizo un gesto como diciendo: "'¡Y qué le vamos a hacer!"

Cuando vino la sobrina de las viudas sacó del sofá al "femenino" sacudiéndolo de un brazo y haciéndole caer gotas de agua en el saco. Y enseguida dijo:

-No estoy de acuerdo con ustedes.

-¿Por qué?

-...y me extraña que ustedes no sepan cómo hace el árbol para pasear con nosotros.

-¿Cómo?

-Se repite a largos pasos.

Le elogiamos la idea y ella se entusiasmó:

-Se repite en una avenida indicándonos el camino; después todos se juntan a lo lejos y se asoman para vernos; y a medida que nos acercamos se separan y nos dejan pasar.

Ella dijo todo esto con cierta afectación de broma y como disimulando una idea romántica. El pudor y el placer la hicieron enrojecer. Aquel encanto fue interrumpido por el femenino:

-Sin embargo, cuando es la noche en el bosque, los árboles nos asaltan por todas partes; algunos se inclinan como para dar un paso y echársenos encima; y todavía nos interrumpen el camino y nos asustan abriendo y cerrando las ramas.

La sobrina de las viudas no se pudo contener.

-¡Jesús, pareces Blancanieves!

Y mientras nos reíamos, ella me dijo que deseaba hacerme una pregunta y fuimos a la habitación donde estaba la jarra con flores. Ella se recostó en la mesa hasta hundirse la tabla en el cuerpo; y mientras se metía las manos entre el pelo, me preguntó:

-Dígame la verdad: ¿por qué se suicidó la mujer de su cuento?

-¡Oh!, habría que preguntárselo a ella.

-Y usted, ¿no lo podría hacer?

-Sería tan imposible como preguntarle algo a la imagen de un sueño.

Ella sonrió y bajó los ojos. Entonces yo pude mirarle toda la boca, que era muy grande. El movimiento de los labios, estirándose hacia los costados, parecía que no terminaría más; pero mis ojos recorrían con gusto toda aquella distancia de rojo húmedo. Tal vez ella viera a través de los párpados; o pensara que en aquel silencio yo no estuviera haciendo nada bueno, porque bajó mucho la cabeza y escondió la cara. Ahora mostraba toda la masa del pelo; en un remolino de las ondas se le veía un poco de la piel, y yo recordé a una gallina que el viento le había revuelto las plumas y se le veía la carne. Yo sentía placer en imaginar que aquella cabeza era una gallina humana, grande y caliente; su calor sería muy delicado y el pelo era una manera muy fina de las plumas.

Vino una de las tías -la que no tenía los ojos ahumados- a traernos copitas de licor. La sobrina levantó la cabeza y la tía le dijo:

-Hay que tener cuidado con éste; mira que tiene ojos de zorro.

Volví a pensar en la gallina y le contesté:

-¡Señora! ¡No estamos en un gallinero!

Cuando nos volvimos a quedar solos y mientras yo probaba el licor -era demasiado dulce y me daba náuseas-, ella me preguntó:

-¿Usted nunca tuvo curiosidad por el porvenir?

Había encogido la boca como si la quisiera guardar dentro de la copita.

-No, tengo más curiosidad por saber lo que le ocurre en este mismo instante a otra persona; o en saber qué haría yo ahora si estuviera en otra parte.

-Dígame, ¿qué haría usted ahora si yo no estuviera aquí?

-Casualmente lo sé: volcaría este licor en la jarra de las flores.

Me pidieron que tocara el piano. Al volver a la sala la viuda de los ojos ahumados estaba con la cabeza baja y recibía en el oído lo que la hermana le decía con insistencia. El piano era pequeño, viejo y desafinado. Yo no sabía qué hacer; pero apenas empecé a probarlo la viuda de los ojos ahumados soltó el llanto y todos nos callamos. La hermana y la sobrina la llevaron para adentro; y al ratito vino la sobrina y nos dijo que su tía no quería oír música desde la muerte de su esposo -se habían amado hasta llegar a la inocencia.

Los invitados empezaron a irse. Y los que quedamos hablábamos en voz cada vez más baja a medida que la luz se iba. Nadie encendía las lámparas.

Yo me iba entre los últimos, tropezando con los muebles, cuando la sobrina me detuvo:

-Tengo que hacerle un encargo.

Pero no me dijo nada: recostó la cabeza en la pared del zaguán y me tomó la manga del saco."



Fuente: CiudadSeva.

lunes, 17 de noviembre de 2008

Tienes un premio en mi blog

Candela, mi querida Candela, nuestra Candela, ha tenido la amabilidad y gentileza de otorgarme un premio que me ha ilusionado tanto, me parece que tiene mucho significado y aquí lo traigo toda orgullosa para que lo veáis:



Su blog, Lo que dice Candela, tiene tanto encanto, humor, ironía, melancolía, alegría, tristeza, emoción, risas, curiosidades, sorpresas y sobre todo, tanto, tanto corazón que me ha atraido desde un principio y no deja de fascinarme. Aquellos que no la conozcan y lean esto dirán: qué pelotilleo más barato. No, no; por favor, lo que es barata es mi forma de expresarme, pero no mi admiración, mi respeto, mi cariño y hasta mi orgullo. Es muy fácil comprobarlo: visiten su blog.

No sé si, siguiendo la dinámica de los premios blogueteros, debería yo concederlo a mi vez ni a cuántas personas ni siquiera si éstas deberían ser mujeres, al estar en femenino la frase; en cualquier caso y como tengo especial cariño a ciertas personas, a otras menos pero me gustan sus blogs; con otras no tengo nada, etc...
he decidido que el premio se lo dedico a todos aquellos con los que yo camino, caminen conmigo o no, y lo de juntas o juntos necesitaría una reciprocidad que desconozco, por lo cual prefiero otorgárselo en conjunto a todos aquellos blogs que recomiendo en la columna de la izquierda, a todos en general y con especial mención a:

Lisebe, porque recorremos el universo unidas;

María José Carmona, con la que comparto tanto camino;

Belén Peralta, con quien recorro el Guadiana;

Alma Cándida, con la que camino por gusto y voluntad propia pero si no fuera así el azar nos enlazaría, seguro;

Embolic, con la que, más que junta, camino detrás; es que tendrían que verla escalando montañas: ¡qué bárbara!

Eva, con la que he querido caminar pero, de repente, echó a volar... y sigo esperándola,

Lucía, que sin blog ninguno me conquistó a través de Fer como si fuera Isabel Preysler con sus fer...rero rocher;

Luna, con quien hace tiempo que no paseo pero no es cuestión de espacios entre paseos sino de la calidad de los paseos;

Ana y Marga, cuyos enlaces veo que han desaparecido de mi blog de forma completamente involuntaria y ni me había percatado hasta ahora, siento no poder poner el enlace y espero que alguno de vosotros tenga la amabilidad de hacer entrega del premio por las risas que hemos pasado juntas y sobre todo para darle un beso muy grande a Marga y uno enorme a Ana con muchos ánimos;

y, como no, a Candela, con todo mi agradecimiento y para dar fe de que es cierto que caminamos juntas: ¡algún día iré a Limerick!


Gracias a todos por estar ahí.

domingo, 16 de noviembre de 2008

Enrique Vila-Matas

Enrique Vila-Matas

Enrique Vila-Matas hace un año, un mes y unos días

Literatura / Entrevista

Enrique Vila-Matas: "Sería estúpido dirigirme sólo a los escritores"

05 de octubre de 2007, 08:20

Enrique Vila-Matas nació en Barcelona en 1948. Su último libro, Exploradores del abismo (Anagrama), lo encuentra en un momento particular: lo escribió luego de una enfermedad que lo amenazó de muerte. Sin embargo, la mezcla de géneros que estaba practicando desde hacía ya unos años persiste, acaso más relajada, menos tensionada y angustiada que en su anterior libro, Doctor Pasavento.
Hace unos años Vila-Matas estuvo en Buenos Aires, invitado a una Feria del Libro. Esa mañana, la ciudad era un infierno de humedad, y el escritor, de mañana, muy temprano, esperaba en el hotel, impaciente, muy nervioso y transpirado. Habló en aquella orportunidad de la inutilidad de los encuentros entre intelectuales y hasta de las reuniones sociales. Se lo veía mal. Estaba incubando una enfermedad renal que terminó en un colapso. Pero fue internado a tiempo. Unas horas más hubieran bastado para matarlo. Sucedió en el verano boreal del 2006. El escritor se asomaba al abismo, y ni uno de sus personajes (o él mismo) podría salir ileso de esa cercanía con la Parca. El impacto resultó tan violento que la placidez de estos nuevos relatos parece un contrapunto perfecto.

Vila-Matas publicó a lo largo de su carrera como escritor El viajero más lento, Impostura, Historia abreviada de la literatura portátil, Suicidios ejemplares, Hijos sin hijos, Una casa para siempre, Recuerdos inventados, Lejos de Veracruz, Extraña forma de vida, El viaje vertical (premio Rómulo Gallegos 2001), Bartleby y compañía (Premio Ciudad de Barcelona, Prix du Meilleur Livre Etranger, Prix Fernando Aguirre-Libralire), El mal de Montano (Premio Herralde, Premio Nacional de la Crítica), París no se acaba nunca y Doctor Pasavento (Premio de la Real Academia Española 2006). A continuación se reproduce parte del diálogo con Terra Magazine que sostuvo desde su casa en Barcelona.

Entrevista

Terra Magazine: Los exploradores del abismo tienen alguna relación (próxima) con el doctor Pasavento, pero son más precisos para autosituarse, y a su vez, las situaciones que atraviesan extrañamente no los empujan a la desesperación, sino a una suerte de misantropía mundana (si se me disculpa el oxímoron) que hace pensar no en una enfermedad usual, sino más precisamente en algo que no tiene cura. ¿Esto es así? ¿Qué cosa de la vida es la que no tiene cura y por qué tan poca angustia ante el fin?
Vila-Matas: Misantropía mundana. Nunca lo había oído. Podría ser un buen título para un libro. Por otra parte, no había pensando en las diferencias entre los exploradores y el doctor Pasavento, más próximo éste que aquellos a la desesperación, claro. Tal vez yo estaba más exasperado antes de la enfermedad (es decir, cuando escribí mi novela sobre el doctor) que después de mi paso por el hospital, cuando en un estado de apacible serenidad comencé a ocuparme de mis exploradores. Recuperar la salud -sospecho que incluida la mental- ha supuesto para mí una especie de renacimiento. Ya no soy sólo un tipo que acumula años, sino también un hombre que está en los primeros meses de su renacimiento. Soy aún un explorador de mi propio abismo. Pero el renacer da cierta moral anímica (todos mis exploradores son optimistas) y aparta la angustia para sustituirla por una contemplación más serena del futuro. Misántropo, me asomo por primera vez al mundo.

Terra Magazine: Usted pareciera que pasa de la novela al relato, del relato al ensayo, pero en rigor de verdad creo que está fundando una especie de género que combina también elementos autobiográficos. ¿Esto es así, o es un efecto de la morosidad que provoca la lectura y de los momentos de identificación de lector con escritor?
Vila-Matas: No sé si he fundado algún género, pero sí un estilo del que no me escapo ni en la vida real, es decir, cuando no escribo. Y es que incluso en mi vida privada las cosas que me suceden son "vila-matasianas", qué le vamos a hacer... A lo mejor, mi vida es un género literario. Continuamente, en el mundo real me encuentro con personajes para mis cuentos. Hace dos semanas, sin ir más lejos, me encontraba yo en el festival literario de Mantua cuando un señor muy educado, al final de un acto público, me preguntó si podía retenerme unos momentos para cuatro preguntas exactamente. Empezó queriendo saber si me identificaba plenamente con el titulo de mi libro El viajero más lento. Dudé al contestar. El señor aquel tenía un gesto tan grave que no parecía proclive a las vacilaciones. Opté por decirle que sí, y me pareció que después de todo era la respuesta más coherente. Entonces sonrió y, con palabras pausadas, me dijo que era el presidente de la Asociación Internacional del Tiempo Lento. ¿Qué se contesta a alguien que dice algo así? Sólo pensé que parecía un personaje salido de mis relatos. Es increíble como la Naturaleza puede imitar a la ficción. La segunda pregunta buscaba conocer mi opinión sobre el tiempo. "Si no me lo preguntan, lo sé, pero si me lo preguntan, lo ignoro", dije imitando a San Agustín, y temiendo la reacción airada del señor del Tiempo Lento. Pero el hombre ni se inmutó, siguió anotándolo todo en un cuaderno. La tercera pregunta pretendía averiguar si el tiempo era la imagen móvil de la eternidad. Comencé a preocuparme porque tuve la impresión de que aquel hombre tenía todo el tiempo del mundo y que iba a ser difícil -después de haberme declarado a favor del Tiempo Lento- explicarle que tenía una cierta prisa porque me esperaban en la plaza Sordello. Hubo una cuarta, quinta, sexta pregunta... Y más anotaciones parsimoniosas en su cuaderno. Sentí que había quedado atrapado en una trampa claustrofóbica. Y pensé en decirle al señor del Tiempo Lento: "Soy un ser anónimo, ¿me permite volver a la libertad?". Iba a decírselo cuando el hombre, esbozando una sonrisa, cerró su cuaderno y me comunicó que habíamos llegado al final de nuestro tiempo. "Siga su camino", añadió magnánimo. Salí de allí perturbado, pero libre, hacia la plaza Sordello.

Terra Magzine: Sus libros, en algún momento y vaya a saber por qué razón, empezaron a leerse más; hubo reediciones, consagraciones y todo eso. Sin embargo, leyendo a fondo, uno no puede dejar de pensar que Vila-Matas es un escritor para escritores, por mucha venta que tenga. ¿Cuál es su opinión?
Vila-Matas: Pues que trato de no serlo. Sería muy estúpido dirigirme básicamente a los escritores. Seguramente, "escritor para escritores" es una etiqueta que han atado a mi cola, como una lata a un gato. Supongo que es lo que los críticos cansados dicen cuando no tienen tiempo para digerir un libro antes de reseñarlo. Tengo buenos amigos escritores, pero no lo son porque escriben sino porque son inteligentes y, además, muy buenos amigos. Pero en lo que a los escritores como especie se refiere, diré que últimamente huyo de ellos, sobre todo si son españoles, donde abunda la incultura y la mediocridad. Estoy con John Banville cuando dice que le horrorizan los escritores porque en todas partes son obsesivos, resentidos, celosos hasta la enfermedad y siempre pobres.

Terra Magazine: La soledad, el aislamiento, la misantropía, de una manera o de otra, siempre han estado presentes en su obra, pero en los últimos libros se ha hecho más evidente el carácter nutritivo de esa experiencia, contra lo que indica el sentido común. ¿Un escritor necesita aislamiento? ¿Cuánto? ¿Hay un mito de la experiencia o se puede escribir sin pisar jamás la calle? ¿Estas cosas pueden medirse?
Vila-Matas: Ultimamente me he especializado en contar en la prensa los viajes que hago, pero contándolos antes de hacerlos. Miro en Internet y si, por ejemplo, veo que en el hotel al que iré hay una piscina con dos palmeras, sitúo una escena en ese espacio de la piscina. Luego, cuando llego al hotel, trato de que me ocurra allí lo que ya he escrito y he dejado listo para que se publique en mi Dietario Voluble de los domingos en El País, sección Cataluña. Todo esto que le digo no pretende ser provocativo ni original. Es sólo que no dispongo de un ordenador portátil y, cuando voy a salir de viaje, tengo que dejar listos los artículos para que aparezcan publicados el domingo.

Terra Magazine: La enfermedad, como experiencia subjetiva, de capitulación lenta, ¿apremia al escritor, debe apremiarlo, debe remitir siempre a la muerte o más bien a ese estado de falta estructural del que hablamos al principio?
Vila-Matas: Es posible que apremiara, por ejemplo, a Roberto Bolaño (escritor chileno fallecido en 2003), y tal vez gracias a eso tenemos ahora 2666, una obra maestra. No es mi caso. Y si lo es, hago como si no lo fuera. Pero no creo que sea mi caso, porque estoy demasiado distraído -quiero decir, entretenido, reflexivo- estudiando en profundidad el abismo y ensanchándolo lo máximo posible para que vaya haciéndose cada vez más difícil y largo el trayecto por el puente colgante que, suspendido en el vacío, lleva a la muerte.



Ante la tumba de Melville, sobre la que la gente deja bolígrafos, bien escoltado ;-),

viernes, 14 de noviembre de 2008

Beso De Una Rosa



"Kiss From A Rose"

There used to be a graying tower alone on the sea.
You became the light on the dark side of me.
Love remained a drug that's the high and not the pill.
But did you know,
That when it snows,
My eyes become large and
The light that you shine can be seen.
Baby,
I compare you to a kiss from a rose on the grave.
Ooh,
The more I get of you,
The stranger it feels, yeah.
And now that your rose is in bloom.
A light hits the gloom on the grave.
There is so much a man can tell you,
So much he can say.
You remain,
My power, my pleasure, my pain, baby
To me you're like a growing addiction that I can't deny.
Won't you tell me is that healthy, baby?
But did you know,
That when it snows,
My eyes become large and the light that you shine can be seen.
Baby,
I compare you to a kiss from a rose on the grave.
Ooh, the more I get of you
The stranger it feels, yeah
Now that your rose is in bloom.
A light hits the gloom on the grave,
I've been kissed by a rose on the grave,
I've been kissed by a rose
I've been kissed by a rose on the grave,
...And if I should fall along the way
I've been kissed by a rose
...been kissed by a rose on the grave.
There is so much a man can tell you,
So much he can say.
You remain
My power, my pleasure, my pain.
To me you're like a growing addiction that I can't deny, yeah
Won't you tell me is that healthy, baby.
But did you know,
That when it snows,
My eyes become large and the light that you shine can be seen.
Baby,
I compare you to a kiss from a rose on the grave.
Ooh, the more I get of you
The stranger it feels, yeah
Now that your rose is in bloom,
A light hits the gloom on the grave.
Yes I compare you to a kiss from a rose on the grave
Ooh, the more I get of you
The stranger it feels, yeah
And now that your rose is in bloom
A light hits the gloom on the grave
Now that your rose is in bloom,
A light hits the gloom on the grave.


And this one from Rosie to Mark El Kadhi, who lead her to adore Seal -and others, unless he prefered "Brother" -and others, and hope this happining happening or even better, and others...

domingo, 9 de noviembre de 2008

Disculpas



Un gato es un gato, y un ratón un ratón, al fin y al cabo.

(Sí, es Max el de la foto).

Y yo una persona, y no una máquina, que a veces tiene sobrecarga de asuntos -buenos, malos y regulares- en la vida cotidiana, y que, a veces también, no puede con todo y tiene que renunciar a unos para poder atender a otros; todo depende de las prioridades, que no siempre van correlacionadas con el gusto, el cariño, la libertad, la voluntad, el deseo u otros sentimientos que quizás deberían prevalecer, ya que a veces priman necesidades u obligaciones y ajetreos de la vida diaria, esta vida loca de la sociedad en la que vivimos que a veces hasta son desagradables... pero inevitables, por las que tienes que dejar cosas que te gustan más, que prefieres, que te apetecen... Pienso que si esto es el Desarrollo, no sé a dónde nos conduce este estilo de vida tan frenético, caótico y absurdo, ni cómo vamos a terminar.





Pues por eso no he contestado a nadie. Os pido disculpas, mil disculpas, sabéis que es mi norma, que no escribo en el blog sino en los comentarios, que me encanta además hacerlo, y leeros; el blog es lo de menos, no tengo un ritmo fijo ni quiero tenerlo, pero contestar y leeros, sí.

Pero he debido renunciar por una temporada a algunas cosas, vuestros comentarios entre ellas; y una buenísima amiga, al ver que me sentía mal por ello, me ha recomendado que hiciera una entrada sobre la cuestión, y yo hago caso a los que me quieren: por eso estoy aquí. Gracias, guapísima, no pondré ni tu inicial, ¡para qué!

En los ratos que me quedan libre el cansancio me lleva a la lectura, así que para no desvirtuar este blog, dedicado al copia y pega, os traigo aquí una joyita de la que espero que disfrutéis y, aunque no sirva para perdonarme porque no tengo (perdón), sí para que me comprendáis un poco o para resarcimiento en mi condena...



Os echo de menos a todos, pese a vuestra virtualidad formáis parte de mi vida real: creo que estaba confundida con el concepto de límite entre ambos campos.





"Amo la noche porque carece de enigmas; de día los nervios son sacudidos una y otra vez hasta la ceguera, pero es durante la noche cuando ciertos animales de presa nos echan las garras al cuello para estrangularnos, cuando la actividad de los nervios se recupera tras el embotamiento del día y se repliega hacia el interior, cuando alcanzamos una nueva percepción de nosotros mismos como si, de repente, nos encontráramos en una habitación oscura con una vela frente a un espejo que no ha recibido rayo de luz alguno durante días y que, absorbiéndolo ahora ávidamente, le devuelve a uno la imagen de su propio rostro.

¡Ciertos animales de presa nos echan las garras al cuello para estrangularnos! Hubo reyes que uncían panteras a sus carros y cuyo máximo placer consistía tal vez en la vaga posibilidad de ser despedazados.

Acabo de encontrar un bellísimo nombre para mí: monsieur le vivisecteur.

Desde luego, eso de inventar un nombre tan sonoro para uno mismo no es más que pura afectación, pues no es necesario sino de vez en cuando, en momentos de profunda postración, de malestar por exceso de cansancio, para recurrir entonces a él, para encontrar así en una sola palabra esos estímulos fundamentales que suelen proporcionarnos fuerza, ilusión y entusiasmo. No hay por qué avergonzarse.

Monsieur le vivisecteur: ¡yo!

Mi vida: ¡las aventuras y odiseas de un vivisecteur espiritual a comienzos del siglo XX!

¿Qué es m.l.v.? ¿Quizá el prototipo del futuro hombre cerebral? __¿Quizá?__ Ocurre que las palabras, todas las palabras, tienen tantos matices secundarios, tantos dobles sentidos, evocan tantas sensaciones secundarias y tantas dobles sensaciones que haríamos bien en mantenernos alejados de ellas.

Me acerco a la ventana para devolver a mis nervios esa terrible voluptuosidad que nace del aislamiento.

100 m de hielo. Nada penetra de todas esas responsabilidades cotidianas que se inician con la salida del sol y declinan con él, pues ya nadie nos ve. ¡Oh!, la noche no sirve tan sólo para dormir, la noche desempeña una función fundamental en la economía psicológica de la vida.

Durante el día somos el señor X y el señor Y, miembros de tal o cual sociedad, con estas o aquellas responsabilidades, obligados a vivir de modo altruista de acuerdo con leyes que nuestra razón acata. De noche, en cambio: en cuanto cerramos tras nosotros las puertas protegidas por espesas colgaduras dejamos fuera todos los altruismos -pues ya no cumplen función alguna- y la otra parte de nuestra personalidad, el egoismo, reivindica sus derechos. Me gusta, a esas horas, asomarme a la ventana. A lo lejos se alza una enorme sombra negra que yo sé muy bien que corresponde a una línea de casas situada más allá de los jardines. Aquí y allá, un solitario recuadro amarillo: ¡la ventana de una casa! Es la hora en que la gente regresa del teatro o de los restaurantes. Diviso sus siluetas como manchas negras sobre recuadros amarillos, contemplo cómo se despojan de sus incómodos vestidos de gala, cómo se van interiorizando, por así decirlo. Una segunda vida comienza para ellos gracias a todas esas relaciones íntimas que ahora reclaman sus derechos.

En las habitaciones que tan a menudo fueron testigos mudos de su soledad, flota la tentación de abandonarse, de olvidar los deberes cotidianos.

Lo que revive en su sueño es distinto en cada caso: para la gente de allí enfrente tal vez se trate sólo de instintos del todo triviales y de simples emociones anímicas: el placer de poseer un hogar confortable, o una sensualidad saciada por un vino de baja calidad.

En mi caso, se trata del placer de estar solo conmigo mismo, completamente solo. De la oportunidad de hojear la historia, no demasiado falta de interés, de m.l.v.. de entristecerme ahora y alegrarme luego porque sí, de convertirme en mi propio historiador o de ser un científico que coloca su propio organismo bajo el microscopio y que se alegra cuando descubre cosas nuevas.

¡Y eso, excepcionalmente, no comporta la menor afectación! Uno se hace compañía a sí mismo."

Extraído del quasicomienzo de los Diarios de Robert Musil.

Gracias a todos y mis más sinceras disculpas. Volveré: no os libraréis tan facilmente de mí :P




"Obelisk of La Coruña at night" XD, encontrada en internet.
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