Los versos de Walcott que me envía Derain comparten un cierto aire de familia con aqquello que decía Jaime Gil de Biedma de que, a fin de cuentas, lo normal es leer:
Uno podría abandonar la escritura
ante las señales de lenta combustión
de lo que es grande, ser
su lector ideal,
reflexivo, voraz, que ama las obras maestras,
es superior al que intenta
repetirlas o eclipsarlas,
y convertirse así en el mejor lector del mundo.
Bartleby y compañía, Enrique Vila-Matas.

La Lectora, Jean Honoré Fragonard (1732 - 1806)
1776
National Gallery - Washington
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