FAUVEROS

sábado, 28 de febrero de 2009

Enfermedades Raras



Enfermedades Raras

Primer Día Mundial de las Enfermedades Raras


Fernando Torrres, Juan y Medio... Más de tres millones Si quieres colaborar, sólo tienes que firmar. También puedes copiar la dirección y reenviarla a tus contactos. Informarte, informar a los demás. Cualquier colaboración será bienvenida. Gracias.

Patologias

Listado de Patologías
49 XXXXY, Síndrome
Acidemia Metilmalónica Homocistinuria, Tipo cbl C
Acidemia Propiónica
Acondroplasia
Acromegalia
Adrenoleucodistrofia
Aicardi Goutières, Síndrome de
Alagille, Síndrome de
Albinismo
Alexander, Enfermedad de
Alfa 1 Antitripsina, Déficit de
Alpers, Enfermedad de
Alport, Síndrome de
Amaurosis Retiniana Congénita de Leber
Amiloidosis Primaria Familiar
Andrade, Enfermedad
Anemia de Fanconi
Angelman, Síndrome de
Angioedema Hereditario
Aniridia
Apert, Síndrome de
Arnold Chiari, Síndrome de
Arteritis de Células Gigantes
Artritis Crónica Juvenil
Artritis Idiopática Juvenil
Artritis Psoriásica
Artrogriposis Múltiple Congénita
Aspartilglucosaminuria
Ataxia de Friedreich
Ataxia de Marie
Ataxia Espinocerebelosa del Tipo 1 (SCA1)
Ataxia Espinocerebelosa SK3
Ataxia Hereditarias
Ataxia Olivopontocerebelosa
Ataxia Telangiectasia
Atresia Aórtica
Atresia Pulmonar con Comunicación Interventricular
Atresia Pulmonar Septo Ventricular Intacto
Atresia Tricúspide
Atrofia Muscular
Atrofia Muscular Espinal Infantil
Atrofias Espinales
Baller Gerold, Síndrome de
Batten Spielmeyer Vogt, Enfermedad de
Beckwith Wiedemann, Síndrome de
Behçet, Enfermedad de
Berardinelli Seip, Síndrome de
Blefaroespasmo
B-Oxidación Mitocondrial
Braquicefalia
Budd Chiari, Síndrome de
Buerger, Enfermedad de
C de Opitz, Síndrome
Calambre del Escribano
Calcinosis
Canavan, Enfermedad de
Cardiopatías Congénitas
Carnitina, Síndromes por Déficit de
Castleman, Enfermedad de
Cerebeloso, Síndrome
Ceroido Lipofuscinosis Juvenil
Ceroido Lipofuscinosis Neuronal
Charcot Marie Tooth, Enfermedad de
Chediak Higashi, Enfermedad de
Churg Strauss, Síndrome de
Cistinosis
Cistinuria
Cistitis Intersticial
Citocromo C Oxidasa, Déficit de
Citomegalovirus, Síndrome del
Citrulinemia
Coartación Aórtica
Coffin Lowry, Síndrome de
Coffin Siris, Síndrome de
Colangitis Crónica Destructiva no Supurativa (CBP)
Colangitis Primaria Esclerosante
Coloboma del Iris
Complejo Malformativo de Arnold Chiari
Condrosarcomas
Coproporfiria Hereditaria
Corea de Sydenham
Cornelia de Lange, Síndrome de
Coroidemia
Craneosinostosis Primaria
Crecimiento, Problemas de
Crigler-Najjar, Síndrome de
Cromosoma X Frágil, Síndrome de
Crouzon, Enfermedad de
Dandy Walker, Síndrome de
Danon, Enfermedad de
Defectos del Tabique Interauricular
Defectos en la Biosíntesis de Testosterona
Déficit de 5a-reductora
Deformidad de Sprengel
Degeneración Macular
Depleccóon del ADN Mitocóndrial, Síndrome
Dilatación Aórtica
Disferlina, Ausencia de
Disfonía Espasmódica
Disgenesia Gonodal XY
Dismetrías Óseas
Displasia Ectodérmica
Displasia Ectodérmica Tipo Berlin
Displásia Espondofisária
Displasia Ósea
Displasia Ventricular Derecha Arritmógena (DVDA)
Distonía Neurodegenerativa
Distonía Primaria
Distrofia Miotónica
Distrofia Muscular Congénita Tipo Fukuyama
Distrofia Muscular de Cinturas
Distrofia Muscular de Duchenne y de Becker
Distrofia Muscular de Emery Dreifuss
Distrofia Muscular de Landouzy Dejerine
Distrofia Muscular Infantil
Distrofias Musculares
Doble Salida de Ventrículo Derecho
Dolor Pélvico Crónico
Duchenne Erb, Síndrome de
Dumping, Síndrome de
Edwards, Síndrome de
Ehlers Danlos, Síndrome de
Ellis Van Creveld, Síndrome de
Enanismo de Laron
Encefalopatía
Epidermolisis Bullosa
Epilepsia Mioclónica Progresiva
Escafocefalia
Esclerodermia
Esclerosis Lateral Amiotrófica
Esclerosis Tuberosa
Espina Bífida
Estenosis Pulmonar Valvular
Estenosis Subaórtica Fija
Exostosis Múltiple
Extrofia Cloacal
Extrofia Vesical
Fabry, Enfermedad de
Factor IX, Déficit de
Factor VIII, Déficit de
Fascitis Eosinofílica
Fatiga Crónica, Síndrome de
Felty, Síndrome de
Fenilcetonúria o PKU
Fibrodisplasia Osificante Progresiva
Fibrosis Quística
Fiebre Mediterránea Familiar
Fiebre Reumática
Galactosemia
Gangliosidosis GM1
Gaucher Schlagenhaufer, Enfermedad de
Gilles de la Tourette, Síndrome de
Glicosilación, Defectos Congénitos de la
Glucogenosis
Gorlin, Síndrome de
Granulomatosa Cronica, Enfermedad
Granulomatosis de Wegener
Hemiplejia Alternante Infantil
Hemofilia C
Hemoglobinopatía C - Forma Homocigota
Hemoglobinopatía C Harlem
Hemoglobinopatía D
Hemoglobinopatía E
Hemoglobinopatía Inestable
Hemoglobinopatía J
Hemoglobinopatía M con Hemólosis
Hemoglobinopatía S
Hepatitis Autoinmune
Hermansky Pudlak, Síndrome de
Hidrocefalia
Hiperlaxitud, Síndrome de
Hiperostosis Frontal Interna
Hipertensión Pulmonar Primaria o Idiopática
Hipertensión Pulmonar Secundaria
Hipocondroplasia
Hipomagnesemia por malabsorción selectiva de magnesio
Hipopituitarismo
Hipoplasia de las Celulas de Leydig
Hipotonía Benigna Congénita
Hormona GH
Hunter, Síndrome de
Huntington, Enfermedad de
Huntington, Enfermedad de (Variante de Wesphal)
Hurler, Enfermedad de
Ictiosis Vulgar
Inmunodeficiencia Variable Común
Insensibilidad a los Andrógenos, Síndrome de
Intolerancia Hereditaria a la Fructosa
Isaacs, Síndrome de
Jacobsen, Síndrome de
Joseph, Enfermedad de
Joubert, Síndrome de
Kawasaki, Síndrome de
Kearns Sayre, Síndrome de
Kennedy, Enfermedad de
Kleine Levin, Síndrome de
Klinefelter, Síndrome de
Klippel Feil, Síndrome de
Krabbe, Enfermedad de
Leigh, Síndrome de
Lesch Nyhan, Síndrome de
Leucemia Linfocítica Crónica
Leucodistrofia
Leucodistrofia Metacromática
Linfangioleiomiomatosis
Lowe, Enfermedad de
Lupus Erimatoso Discoide
Lupus Eritematoso Sistémico
Malformaciones Craneocervicales
Manosidosis
Marfan, Síndrome de
Maroteaux Lamy, Síndrome de
Marshall Smith, Síndrome de
Mastocitosis
Maullido del Gato, Síndrome del
McArdle, Enfermedad de
McCune Albright, Síndrome de
McLeod, Síndrome de
Melas, Síndrome de
MERRF, Síndrome
Miastenia Gravis
Miasténicos, Síndromes
Miller Dieker, Síndrome de
Miocardiopatía Dilatada Idiopática Mitocondrial
Mioneurogastrointestinal, Síndrome (MNGIE)
Miopatía de Multicore
Miopatía Mitocondrial
Miopatía Nemalínica
Miopatías Congénitas
Miopatías Metabólicas
Mitoconfrial, Enfermedad
Mixta del Tejido Conectivo, Enfermedad de
Moebius, Síndrome de
Morquio, Enfermedad de
Mucolipidosis tipo 2
Musculares, Enfermedades
Narcolepsia
NARP
Nefronoptisis
Neurinoma del Acústico
Neurofibromatosis Central
Neurofibromatosis de Von Recklinghausen
Neuromusculares, enfermedades
Neuropatía Motora Multifocal
Nevus
Nevus Gigante Congénito
Niemann Pick, Enfermedad de
Nonne, Síndrome de
Noonan, Síndrome de
Núcleo Central, Enfermedad de
Nutrición Parenteral
Oculo Cerebro Renal, Síndrome de
Oftalmoplegia externa progresiva
Olliet, Síndrome de
Osteogénesis Imperfecta
Osteonecrosis
Panhipopituitarismo
Paraparesia Espástica Familiar
Paraparesia Espástica Tropical
Parry-Romberg, Síndrome de
Pearson, Síndrome
Pelizaeus Merzbacher, Enfermedad de
Pénfigo benigno crónico familiar de Hailey-Hailey
Pénfigo Foliáceo
Pénfigo Vulgar
Penfigoide Ampollar
Pénfigoide Bulloso
Penfigoide cicatricial
Penfigoide Gestacional
Peutz Jeghers, Síndrome de
Pfeiffer, Síndrome
Picnodisóstosis
Pierre Robin, Síndrome de
Plagiocefalia
Poems, Síndrome de
Poland, Síndrome de
Poliangeitis Microscópica
Polineuropatía Amiloide Familiar (Tipo 1)
Polineuropatía Desmielizante
Polineuropatías
Poliquistosis Renal Autosómica Dominante (PQRAD)
Poliquistosis Renal Autosómica Recesiva
Pompe, Enfermedad de
Porfiria Aguda de Doss
Porfiria Aguda Intermitente
Porfiria Cutánea Tarda
Porfiria Eritropoyética Congénita
Porfiria Hepática Variegata
Post Polio, Síndrome de
Prader Willi, Síndrome de
Primarios Inmunitarios, Déficit de
Prostatitis Crónica
Proteus, Síndrome de
Protoporfiria Eritropoyética
Pseudoxantoma Elástico
Púrpura de Schonlein Henoch
Químico Múltiple, Síndrome
Rapp Hodgkin, Síndrome de
Raynaud, Enfermedad
Reiter, Síndrome de
Retinosis Pigmentaria
Retinosquisis
Rett, Síndrome de
Rubinstein Taiby, Enfermedad de
Russell Silver, Síndrome de
SanFilippo, Síndrome
Santavuori, Enfermedad de
Seckel, Síndrome de
Sialidosis
Sindrome de Denys Drash
Siringomielia
Situs Inversus Cardiopatía
Sjögren Primario, Síndrome de
Sly, Síndrome de
Smith Magenis, Síndrome de
Sotos, Síndrome de
Stargardt, Enfermedad de
Stickler, Síndrome de
Stiff Man, Síndrome de
Suprarrenalectomia Bilateral
Takayasu, Enfermedad de
Talasemia Mayor
Talasemia Minor
Talla Baja de Etiología Congénita
Tay Sachs, Enfermedad de
Telangiectasia Hemorrágica Hereditaria
Tetralogía de Fallot
Tirosinemia Tipo I
Transposición de Grandes Vasos
Trisomia Cariotipo 47 XXX
Turner, Síndrome de
Usher, Síndrome de
Vasculitis Necrosante Generalizada
Vasculitis Predominante Cutánea
Ventrículo Único
Von Gierke, Enfermedad de
Von Hippel Lindau, Síndrome de
Von Willebrand, Enfermedad de
WAGR, Síndrome de
Walker Warburg, Síndrome de
Werding Hoffman, Enfermedad de
West, Síndrome de
Williams, Síndrome de
Wilson, Enfermedad de
Wolff Parkinson White, Síndrome de
Wolfram, Síndrome de
X-Frágil, Síndrome
Zellweger, Síndrome de


http://www.enfermedades-raras.org/

miércoles, 25 de febrero de 2009

Fotos movidas



Ayer, martes de carnaval, tuvimos la obligada, deseada, esperada y querida laconada familiar de todos los años, de la que hice muchas foos para poder hacer a la noche una entrada de nuevo, como el año pasado, pero mejor y añadiendo las orejas y filloas de mil tipos que se sirvieron. Supongo que los que me conocéis bien sabréis que no es nada raro que absolutamente todas las fotos me hayan salido movidas (debí llevar el móvil). Yo sí me sorprendí y me enrabieté. Así que no hay entrada este año de la laconada de casa. Como se me había acabado la batería de la cámara y tuve que esperar a que se cargara antes de ver el nefasto resultado, la frustración que me dio el descubrimiento me llevó a irme a la cama, encender mis lamparitas de sal y sumergirme en mi libro. Y ahí ya fui feliz. Es que hace unos días terminé el último Vila-Matas que he leído, "Historia abreviada de la literatura portátil", del que no haré ningún comentario (para qué, y menos después de leer la fabulosa entrada de Ybris "Como cerdos"). Entonces, como es mi costumbre desde que tengo uso de razón o desde que recuerdo, que no es lo mismo, tuve que ir inmediatamente a coger otro libro y leer aunque fuera una página y ya disponerme a dormir. (Tengo entendido que nos pasa a muchos que consideramos el leer como un placer inmenso). Normalmente ya lo tengo preparado, aunque me suele gustar esperar a la última sensación al cerrar el libro que ya es pasado para así elegir mejor. Y dudé entre volver a leer alguna novela del siglo XIX, que tanto me gustan y que tanto hace que no leo, y digo volver porque no tengo en casa ninguna sin leer (y mira que tengo libros pendientes aún) o cogerme un ruso, que también me encantan; o, mejor aún, el grupo formado por la intersección de la novela rusa del XIX... Me levanté de la cama y de repente, no sé por qué, cogí un libro en cuanto lo vi: los "Cuentos", de William Carlos Williams, al que debo reconocer que no conocía hasta que leí sobre él cosas a través de Vila-Matas primero y luego se me empezó a aparecer en todas partes, como cuando conoces a una persona a la que nunca has visto y luego coincides en tantos sitios. Y pensé: Fauviña, mejor que leas cuentos, te irá mejor. El caso es que sentí lo que en los días siguientes leí en varios blogs sobre la novela del XIX, sobre las novelas rusas, sobre Ana Karenina y el sumergirse en el libro como el que se sumerge en el agua con todo el placer que suponemos se siente en el vientre materno... y precisamente me pasa lo mismo con este libro, aunque no sea ni ruso ni del XIX. Valga esta entrada para, a falta de laconada y orejas y filloas (este año con la novedad de la mermelada de calabaza casera y la de guindas negras y el cabello de ángel para acompañar a las filloas además de tomarse como siempre, sin nada, o con limón y azúcar, o con miel.
Y yo no creo en lo de los iones negativos y esas historias, pero entre las lámpara y el libro se me pasó la rabia de las fotos movidas.

lunes, 23 de febrero de 2009

DARDOS DE ORO







Desde Guadalcacín-Jerez de la Frontera, Cádiz, Spain, un marxista mimoso que se hace llamar P Vázquez "ORIENTADOR" y en su perfil tiene como texto el siguiente,
«La libertad no es una filosofía y ni siquiera es una idea: es un movimiento de la conciencia que nos lleva, en ciertos momentos, a pronunciar dos monosílabos: Sí o No. En su brevedad instantánea, como a la luz del relámpago, se dibuja el signo contradictorio de la naturaleza humana» (Octavio Paz, La otra voz), ha tenido la gentileza de incluirme entre los elegidos para recibir dos premios, el Premio Dardo (con el que, según he ido tirando del hilo, «se reconocen los valores que cada blogger muestra cada día en su empeño por transmitir valores culturales, éticos, literarios, personales, etc..., que en suma, demuestra su creatividad a través su pensamiento vivo que está y permanece, innato entre sus letras, entre sus palabras», y por si fuera poco, otro más: el premio Premio Blog de Oro.
Al primer aviso y sin esperar ni una décima de segundo (preciosa canción de Nacha Pop, ¡todo el mundo tiene algo bueno!) he acudido rauda y veloz a recogerlos, no sólo por la emoción que me embargaba (no, no estoy de broma; me hace muchísima ilusión recibir premios; sé que no me los merezco pero el hecho de que se acuerden de mí a la hora de otorgarlos me honra y me llena de orgullo y satisfacción (parezco el Rey dando un discurso, vaya).
Pero el tirar del hilo tiene sus cosas, y también he encontrado unas reglas, que copio a continuación para que queden bien claras y visibles:


Reglas:

1- Aceptar, hacer que el Logo sea visible, respetar las reglas.
2- Hacer un link al Blog que te ha premiado.
3- Premiar otros 15 blog y avisarles.



Por ahora voy a elegir a los otros quince blogs (qué pocos, uf) y lo de avisarles lo dejo para mañana (cuántos, uf), que ya es hoy.

Y los Oscars pasarán a segundo plano, porque los elegidos y para intentar no repetir, son:

Lo que dice Candela
Chica Murciélago (el blog de Barbarita)
Rayuela
Juré que no lo haría
Orquesta Pelota
De palabras y sombras
Doctor Vitamorte
Fotografía (Don Gato)
Volviendo a lo de ayer
Finis Mundi
Glaukerías
Folk's: Ominosa tufarada de falsedad
Singladuras del corso
Bernardinas
Mars on Life


Seguramente a los que os fijéis un poquitín os sorprenderán muchas ausencias que eran ganadores esperados, pero no se trata de ningún cambio en mis gustos: son las que sé casi con certeza que o les han llegado ya o les llegarán por otros cauces; no sé si he jugado bien mi quiniela pero, desde luego, todos los que están, son, ¡y con creces! aunque no estén todos los que son y aunque algunos de los que están ni se dignen a recoger el premio o leer mi aviso (que les llevaré mañana) o ni siquiera me vean, con lo que se pierden cadenas, pero para mí se merecen los premios y por eso les he escogido para otorgárselos. También espero y deseo que la cadena funcione y llegue a todos los que me gustaría... como mínimo.

COn mis mejores deseos. y que los disfrutéis por lo menos la cuarta parte que yo, la niña con sus botas nuevas luciéndolas toda orgullosa, la niña con su vestido nuevo girando para que vuele la falda al decirle lo guapa que está. La niña que os quiere entre otras cosas porque a veces le hacéis volver a ser lo que fue y recuperar lo olvidado, que es lo que también somos ;-).

No, no había terminado. Esta niña traviesa que tengo dentro siempre ha hecho una trampa en los premios, queriendo o sin querer (me viene de serie, parece ser; no el ser tramposa sino el ser pinchona, jeje) así que añado y adjudico un premio honorífico especial para... (redoble de tambores):

¡Virginia! y su blog Si me adoptas, te prometo que nunca te abandonaré.
Como es el premio especial, puedes seguir las normas o simplemente colgar los galardones en tu vitrina, como prefieras; con tu extraordinaria labor no te vamos a cargar con trabajo extra y absurdo.

Enhorabuena a todos los premiados y a los premiados de los premiados y así sucesivamente y también hacia atrás, a todos los que premiaron conmigo y a los que premiaron éstos y a quien me premió a mí y a los que premiaron con él, etc., etc....

domingo, 22 de febrero de 2009

La madre ciega

Y vio de pronto nuestro hombre venir una mujer despavorida, como un pájaro herido, tropezando a cada paso, con los grandes ojos preñados de espanto que parecían mirar al vacío y con los brazos extendidos. Se detenía, miraba a todas partes aterrada, como un náufrago en medio del océano, daba unos pasos y se volvía, tornaba a andar, desorientada de seguro. Y llorando exclamaba:
-¡Mi padre, que se muere mi padre!

De pronto se detuvo junto al hombre, le miró de una manera misteriosa, como quien por primera vez mira, y sacando el pañuelo le preguntó:

-¿Lleva usted bastón?

-¿Pues no lo ve usted? -dijo el mostrándoselo.

-¡Ah! Es cierto.

-¿Es usted acaso ciega?

-No, no lo soy. Ahora, por desgracia. Deme el bastón.

Y diciendo esto empezó a vendarse los ojos con el pañuelo.

Cuando hubo acabado de vendarse repitió:

Deme el bastón, por Dios, el bastón, el lazarillo.

Y al decirlo le tocaba. El hombre la detuvo por un brazo.

-Pero ¿qué es lo que va usted a hacer, buena mujer? ¿Que le pasa?

-Déjeme, que se muere mi padre.

-Pero ¿dónde va usted así?

-Déjeme, déjeme, por Santa Lucía bendita, déjeme, me estorba la vista, no veo mi camino con ella.

-Debe de ser loca -dijo el hombre por lo bajo a otro a quien había detenido lo extraño de la escena.

Y ella, que lo oyó:

-No, no estoy loca; pero lo estaré si esto sigue; déjeme, que se muere.

-Es la ciega -dijo una mujer que llegaba.

-¿La ciega? -replicó el hombre del bastón-. Entonces, ¿para qué se venda los ojos?

-Para volver a serlo -exclamó ella.

Y tanteando con el bastón el suelo, las paredes de las casas, febril y ansiosa, parecía buscar en el mar de las tinieblas una tabla de que asirse, un resto cualquiera del barco en que había hasta entonces navegado.

De pronto dio una voz, una voz de alivio, y como una paloma que elevándose en los aires revolotea un momento buscando oriente y luego como una flecha, partió resuelta, tanteando con su bastón el suelo, la mujer vendada.

Quedáronse en la calle los espectadores de semejante escena, comentándola.

La pobre mujer había nacido ciega, y en las tinieblas nutrió de dulce alegría su espíritu y de amores su corazón. Y ciega creció.

Su tacto era, aun entre los ciegos, maravilloso, y era maravillosa la seguridad con que recorría la ciudad toda sin más lazarillo que su palo. Era frecuente que alguno que la conocía le dijese: «Dígame, María, ¿en qué calle estamos?» Y ella respondía sin equivocarse jamás.

Así, ciega, encontró quien de ella se prendase y para mujer la tomara, y se casó ciega, abrazando a su hombre con abrazos que eran una contemplación. Lo único que sentía era tener que separarse de su anciano padre; pero casi todos los días, bastón en mano, iba a tocarle y a oírle y acariciarle. Y si por acaso le acompañaba su marido, rehusaba su brazo diciéndole con dulzura: «No necesito tus ojos.»

Por entonces se presentó, rodeado de prestigiosa aureola, cierto doctor especialista, que después de reconocer a la ciega, a la que había visto en la calle, aseguró que le daría la vista. Se difirió la operación hasta que hubiese dado a luz y se hubiese repuesto del parto.

Y un día, más de terrible expectación que de júbilo para la pobre ciega, se obró el portento.

El doctor y sus compañeros tomaban notas de aquel caso curiosísimo, recogían con ansia datos para la ciencia psicológica asaeteándola a preguntas. Ella no hacía más que palpar los objetos aturdida y llevárselos a los ojos y sufrir, sufrir una extraña opresión de espíritu, un torrente de punzadas, la lenta invasión de un nuevo mundo en sus tinieblas.

-¡Oh! ¿Eras tú? -exclamó al oír junto a sí la voz de su marido-. Y abrazándole y llorando, cerró los ojos para apoyar en la de él su mejilla.

Y cuando la llevaron al niño y lo tomó en brazos, creyeron que se volvía loca. Ni una voz ni un gesto; una palidez mortal tan solo. Frotó luego las tiernas carnecitas del niño contra sus cerrados ojos y quedó postrada, rendida, sin querer ver más.

-¿Cuándo podré ir a ver a mi padre? -preguntó.

-¡Oh! No, todavía no -dijo el doctor. No es prudente que usted salga hasta haberse familiarizado algo con el mundo visual.

Y al día siguiente, precisamente al día siguiente de la portentosa cura, cuando empezaba María a gozar de una nueva infancia y a bañarse en la verdura de un nuevo mundo, vino un mensajero torpe, torpísimo, y con los peores rodeos le dijo que su padre, baldado desde hacía algún tiempo, se estaba muriendo de un nuevo ataque.

El golpe fue espantoso. La luz le quemaba el alma y las tinieblas no le bastaban ya. Se puso como loca, se fue a su cuarto, cogió su crucifijo, cerró los ojos y palpándolo, rompió a llorar exclamando:

-Mi vista, mi vista por su vida. Para qué la quiero.

Y levantándose de pronto, se lanzó a la calle. Iba a ver a su padre, a verle por primera y por última vez acaso.

Entonces fue cuando la encontró el hombre del bastón, perdida en un mundo extraño, sin estrellas por que guiarse como en sus años de noche se había guiado, casi loca. Y entonces fue cuando, una vez vendados sus ojos, volvió a su mundo, a sus familiares tinieblas, y partió segura, como paloma que a su nido vuelve. A ver a su padre.

Cuando entró en el paterno hogar, se fue derecha, sin bastón, a través de corredores, hasta la estancia en que yacía su padre moribundo, y echándose a sus pies le rodeó el cuello con sus brazos, le palpó todo, le contempló con sus manos y sólo pudo articular entre sollozos desgarradores:

-¡Padre, padre, padre!

El pobre anciano, atontado, sin conocimiento casi, miraba con estupor aquella venda y trató de quitársela.

-No, no, no me la quites... no quiero verte; ¡padre, mi padre, el mío, el mío!

-Pero hija, hija mía -murmuraba el anciano.

-¿Estás loca? -le dijo su hermano-. Quítatela, María, no hagas comedias, que la cosa va seria...

-¿Comedias? ¿Qué sabéis de eso vosotros?

-Pero ¿es que no quieres ver a tu padre? Por primera, por última vez acaso...

-Porque quiero verlo... pero a mi padre... al mío..., al que nutrió de besos mis tinieblas, porque quiero verle, no me quito de los ojos la venda...

Y le contemplaba ansiosa con sus manos cubriéndole de besos.

-Pero hija, hija mía -repetía como una máquina el viejo.

-Sea usted razonable -insinuó el sacerdote separándola-, sea usted razonable.

-Razonable ¿Razonable? Mi razón está en las tinieblas, en ellas veo.

-Et vita erat lux hominum... et lux in tenebris lucet... -murmuró el sacerdote como hablando consigo mismo.

Entonces se acercó a María su hermano, y de un golpe rápido le arrebató la venda. Todos se alarmaron entonces, porque la pobre mujer miró en torno de sí despavorida, como buscando algo a que asirse. Y luego de reponerse murmurando: «¡Qué brutos son los hombres!, cayó de hinojos ante su padre preguntando:

-¿Es éste?

-Sí, ése es -dijo el sacerdote señalándoselo-, ya no conoce.

-Tampoco yo conozco.

-Dios es misericordioso, hija mía; ha permitido que pueda usted ver a su padre antes de que se muera...

-Sí, cuando ya él no me conoce, por lo visto...

-La divina misericordia...

-Está en la oscuridad -concluyó María que, sentada sobre sus talones, pálida, con los brazos caídos, miraba al través de su padre, al vacío.

Levantándose al cabo, se acercó a su padre, y al tocarlo, retrocedió aterrada, exclamando:

-Frío, frío como la luz, muerto.

Y cayó al suelo presa de un síncope.

Cuando volvió en sí se abrazó al cadáver, y cubriéndole de besos, repetía:

-¡Padre, Padre! ¡No te he visto morir!

-Hay que cerrarle los ojos -dijo a María su hermano.

-Sí, sí, hay que cerrarle los ojos... que no vea ya... que no vea ya... ¡Padre, padre! Ya está en las tinieblas... en el reino de la misericordia...

-Ahora se basa en la luz del Señor -dijo el sacerdote.

-María -le dijo su hermano con voz trémula tocándole en un hombro-, eres madre, aquí te traen a tu niño, que olvidaste en casa al venirte; viene llorando...

-¡Ah! Si. ¡Angelito! ¡Quiere pecho! ¡Que le traigan!

Y exclamó en seguida:

-¡La venda! ¡La venda! ¡Tráeme pronto la venda, no quiero verle!

-Pero María...

-Si no me vendáis los ojos, no le doy de mamar.

-Sé razonable, María...

-Os he dicho ya que mi razón está en las tinieblas...

La vendaron, tomó al niño, lo palpó, se descubrió el pecho, y poniéndoselo a él, le apretaba contra su seno murmurando:

-¡Pobre padre! ¡Pobre padre!

La venda, Miguel de Unamuno.

domingo, 15 de febrero de 2009

Como una luna en el agua



"Toco tu boca, con un dedo toco el borde de tu boca, voy dibujándola como si saliera de mi mano, como si por primera vez tu boca se entreabriera, y me basta cerrar los ojos para deshacerlo todo y recomenzar, hago nacer cada vez la boca que deseo, la boca que mi mano elige y te dibuja en la cara, una boca elegida entre todas, con soberana libertad elegida por mí para dibujarla con mi mano en tu cara, y que por un azar que no busco comprender coincide exactamente con tu boca que sonríe por debajo de la que mi mano te dibuja.

Me miras, de cerca me miras, cada vez más de cerca y entonces jugamos al cíclope, nos miramos cada vez más de cerca y nuestros ojos se agrandan, se acercan entre sí, se superponen y los cíclopes se miran, respirando confundidos, las bocas se encuentran y luchan tibiamente, mordiéndose con los labios, apoyando apenas la lengua en los dientes, jugando en sus recintos donde un aire pesado va y viene con un perfume viejo y un silencio. Entonces mis manos buscan hundirse en tu pelo, acariciar lentamente la profundidad de tu pelo mientras nos besamos como si tuviéramos la boca llena de flores o de peces, de movimientos vivos, de fragancia oscura. Y si nos mordemos el dolor es dulce, y si nos ahogamos en un breve y terrible absorber simultáneo del aliento, esa instantánea muerte es bella. Y hay una sola saliva y un solo sabor a fruta madura, y yo te siento temblar contra mi como una luna en el agua..."


Capítulo 7 de Rayuela, Julio Cortázar.

martes, 10 de febrero de 2009

El Encuentro

Bueno, al final escribiré de carrerilla, como siempre (las escasas veces que he escrito en el blog y las muchísimas en que he hecho comentarios).


Leyendo una entrada de la rutilante Candela, en la que hace referencia a otra entrada de la bárbara Barbarita, la chica murciélago, me ha parecido que aún hay un tercer caso, en el que me encuentro. Han coincidido dichas lecturas con la finalización del libro que estaba leyendo, "Historia abreviada de la Literatura Portátil", de Enrique Vila-Matas; acto seguido las he leído a ellas. Voy:

Unos tienen ídolos o, sin llegar a tanto, gente a la que admiran por lo que sea, ya sean actores, cantantes,,, artistas de cualquier tipo, famosos o menos famosos, vamos, a los que desearían conocer y, si se presenta la ocasión, hacen lo posible por acercarse.
(Excluyo, por supuesto, el caso de los "fans porculeros", como dicen mis mencionadas amigas, esos que van detrás de todos sus admirados sistemáticamente más tarde o más temprano, pues no creo que venga a cuento aquí).

Generalmente, y por lo que cuentan, no sólo Candela, los resultados son muy buenos y gratificantes para este tipo de personas, o para este tipo de proceder.



Por otra parte está el grupo de los que son como Barbarita: seres que se conforman con vivir su pasión de un modo, si no secreto, casi; pues no mueven un dedo por conocer a la persona ni tampoco parece que les interese mucho, o piensan que no van a interesar ellos a la persona, y sólo fantasean con la posibilidad pero se limitan a relacionarse con la obra y no con el autor.... ¡Ni falta que les hace! Bueno, leed cómo lo cuenta ella, que es mejor que no a través de mí, ¡sin comparación!


Como decía, se me ha ocurrido que existe un tercer caso, ya que al menos lo que me pasa a mí es distinto a las dos opciones o alternativas extremas expuestas. Debo decir primero que jamás me atreví a -ni me interesó mucho- pedir un autógrafo, en eso me identifico con Barbarita, exceptuando a los baloncestistas de mi paso de la infancia a la adolescencia, a los trece años, cuando el basket se llamaba baloncesto (Brabender, Luyck, Corbalán, ¡Tatchenko!…) contagiada por la euforia casi histérica de mis amigas.




Sí que me hubiera gustado conocer a genios fallecidos, pintores especialmente, también autores clásicos, o personajes históricos. Pero creo que eso es porque es imposible.

Despuès me he topado con algún famoso, pero jamás le hhe dicho nada, ni siquiera les miro, sólo disimuladamente y como si no les hubiera visto, ¡siento pudor! No se trata de una especie de soberbia o prepotencia que algunos tienen por naturaleza y otros por educación ni tampoco de respeto; es simplemente pudor.

Una vez, en el “Cortingléss“, estaba comprando unos libros para el que entonces era mi pareja, y uno de ellos, de bolsillo, el más pequeñito, el más sencillo y el más barato, era “Toxos e froles“, de Manuel Rivas; al ir a pagar a la caja… allí estaba él. La verdad es que no tiene mucho mérito; le he visto un montón de veces, sobre todo allí -y siempre he disimulado, claro; pero eso de tener en la mano un libro suyo y estar los dos juntos esperando por la señorita cajera… Nos miramos de reojo, yo con el tocho de libros y el suyo encima de todos (pues era el más pequeño). En fin, era casi obligado y hasta me pareció un acto de cortesía; quedé muy sorprendida con su actitud tan dulce y cariñosa y con la dedicatoria y el correspondiente dibujito tan mono que hizo, siendo además para un cumpleaños, pero a mi pareja parece que no le gustó mucho, aunque eso es otra historia.

Cuando Chiquito de la Calzada empezaba a ser famoso y yo me partía de la risa con él, a mis padres no les hacía gracia pero se carcajeaban “porque yo les contagiaba la risa”. decían (nunca supe si eso era cierto o una excusa por no reconocer que les hacía gracia). Mis padres pasan mucho tiempo en Málaga y encontraron a Chiquito en el parking del Cortinglé también, jaja, y mi padre ni se lo pensó: se acercó a él mientras mi madre estaba azorada por si le molestaba y le pidió un autógrafo “para su hija“; me trajo por sorpresa a Coruña la foto-postal dedicada que me hizo, además de mucha gracia, mucha ilusión, la verdad; además imaginarme a mi padre hablando con Chiquito es una de esas cosas de la vida que darías algo por haber podido ver…

He saludado muchas veces por la calle al ex alcalde y ahora embajador en la Santa Sede, Paquiño el Terrible; pero siempre como consecuencia de mi tremendo despiste, pensando que era alguien a quien conocía. Eso mismo me pasó con políticos autonómicos cuando estudiaba en Santiago, que luego ya me saludaban ellos a mí, supongo que de la misma forma...

Bueno, ¡a lo que iba!

El caso es que mi admiradísimo Enrique Vila-Matas, que tanto me gusta y al que se refiere precisamente Barbarita con este tema, que, por cierto, fue gracias a él que nos “conocimos“, es alguien con quien me pasa algo especial: él lo sabe, ya que juega con sus lectores y establece un vínculo que todos los que sentimos gusto al leerle sabemos, conocemos y percibimos, además de prestarnos a él. Debo reconocer que me encantaría conocerle. Pero me gustaría conocerle “porque ya le conozco”, no ir a su encuentro.

He tenido ocasión: ha venido algunas veces a Coruña y he estado tentada de ir a sus conferencias pero al final no lo he hecho: no he querido verle ni siquiera desde el público, ¡y no encuentro respuesta a este sentimiento! Se podría describir como una mezcla de emoción y miedo combinados con un pudor exagerado, extremo; parece como si me hubiera atrapado tanto con sus lecturas que si me viera en el público pudiera reconocerme y saber lo que estoy pensando y todo, como si yo fuera “sólo“ él .-o la obra de su obra-, con esos sus ojos tan oscuros y su mirada tan penetrante; con esa su cara de vampiro que esconde a un niño bueno y juguetón, con esa tranquilidad aparente que esconde su timidez que ya no existe pero sigue creyendo que tiene; no, no podría ser. Un amigo se lo encontró paseando por un parque y le abordó, tuvieron una conversación muy interesante y creo recordar que ya le ha visto más veces así, de casualidad. Creo que si yo me lo encontrase por casualidad tampoco le diría nada, y disimularía, como hago con los famosos, aunque mi fantasía sea otra; a no ser que fuera como aquél que estaba a su lado en el semáforo… yo estaría en Barcelona, cerca de la plaza donde vive, esperando a que un semáforo se pusiera en verde para cruzar, y él a mi lado y, al vernos, me diera un “repente” o “siroco”, un resorte completamente incontrolado e inconsciente y reaccionase así sin planificarlo ni durante un segundo, sólo como un mero acto reflejo y por pura confusión, o como un acto condicionado involuntario.

(Y...¿qué pasaría después? ¿nada? Quizás esa es la razón para no conocerle).

O, a lo mejor, como decía Salinas,

"No te busco
porque sé que es imposible
encontrarte así, buscándote
"...

O quizás porque soy una exploradora del abismo. Porque sé perfectamente que no sería por miedo a la decepción; quizás vergüenza o miedo a decepcionar yo, ¡eso sí que podría ser!, pero no al contrario.


En fin, todo este rollo viene a cuento porque me gustaría saber a qué grupo pertenecéis vosotros, o si existen (seguro que sí) otras opciones; ya que esta entrada no tiene sentido más que para remitiros a las de mis admiradas Candela y Barbarita, con las que tanto he disfrutado, y especialmente a que comentéis vuestra opinión al respecto; si queréis podéis juzgarnos y analizarnos, al menos a mí, pero mi idea es saber qué sentís o qué hacéis o qué os gustaría hacer a vosotros, cuántas opciones más existen o a cuáles de las expuestas pertenecéis, o cuáles han sido vuestras experiencias.

Eso de “este blog lo hacen sus comentarios” que tantos ponen en un ladito, aquí está en todo el blog, como bien sabéis, y sin vosotros no tiene sentido; así que os pido que respondáis, será todo un placer leeros.

sábado, 7 de febrero de 2009

Migrañas y el Rompeolas


Rompeolas en A Coruña, foto de esta menda lerenda con mi móvil (Fermín, no está mal, ¿no?).

Lunes, Martes, Miércoles,
mirando hacia el mar.
Es un buen lugar para irse a olvidar,
coches policías detrás la ciudad.
Ojalá aquella rubia me mire al pasar.

Tú chica puedes vivir
una vida de hogar,
búscate un marido
con miedo a volar.
No hables de futuro,
es una ilusión
cuando el rocanrol
conquistó mi corazón.
No hables de futuro
es una ilusión
cuando el rocanrol
conquistó mi corazón.

Jueves, Viernes, Sábado,
sentado junto al mar.
Es un buen lugar para irse a olvidar.
Dejé a mi familia junto al televisor.
En el rompeolas aún se huele el sol.

Tú chica puedes vivir
una vida de hogar,
búscate un marido
con miedo a volar.
No hables de futuro,
es una ilusión
cuando el rocanrol
conquistó mi corazón.
No hables de futuro
es una ilusión
cuando el rocanrol
conquistó mi corazón.

(Loquillo y Los Trogloditas)


En casa, con Max y Petronio; foto sin querer, de las que da el azar, de esta menda lerenda.

jueves, 5 de febrero de 2009

lunes, 2 de febrero de 2009

Premio Amiguete


Siguiendo las normas del premio que me ha dado Catman,
Tengo que contar tres cosas que no haya hecho nunca, asi que ahi van:


1.- Escribir un libro,
2.- Tener un hijo, y
3.- Árboles he plantado muchos, y arbustos, y plantas, y de todo: ¡adoro sembrar desde que tengo uso de razón! así que elijo: Saltar en parapente (ni nada que de vértigo, incluyendo subirme a un banquillo sin apoyo ninguno).

Ya.
¿Qué tontería?
Pues no.
Nunca me había costado tanto trabajo realizar un reto. No por la cantidad de cosas que no he hecho -y mira que he hecho cosas; más bien por tantas que no haré nunca, otras que nunca se sabe, otras que me gustaría, otras que no, otras simpáticas, otras tristes, otras alegres, otras personales... El problema ha sido... ¡descartar! O mejor dicho, elegir. Porque tres entre millones es una elección, no un descarte.
Así que me he ido al típico tópico de las tres cosas que se supone que hay que hacer en la vida...

Y a las tres personas a las que les dedico este premio (y deberían aceptar el reto) son:

- Candela, porque sé que le costará mucho también elegir... pero en su caso será por descarte, ya que por lo que parece en su vida ha hecho ¡de todo!

- Fer, porque le resultará difícil... no porque no haya hecho cosas, ¡y las que le quedan! sino porque el criterio a elegir puede ser tan variopinto que creo que puede resultarle divertido; y

- Folken, porque me da la gana de que esta vez no se libre de un RETO. ¡Acepta, cobarde!

domingo, 1 de febrero de 2009

Conocen a Banksy en Belen

Esta vez la entrada la he copiado literalmente de un blog: el de Jon Sistiaga. He mantenido el título.


19 enero, 2009 | 11:45

JON SISTIAGA: Conocen a Banksy en Belen


Tantos años el amigo Banksy tratando de pasar desapercibido, manteniendo el anonimato, siendo el graffitero más conocido del mundo por la audacia de sus dibujos, porque aparecen de un día a otro en cualquier capital del mundo como oníricas pinceladas de cotidianeidad en cualquier asfalto o pared, y resulta que en Belén, en esa Cisjordania ocupada por Israel, resulta que todo el mundo le conoce. Que cualquiera se ha tomado un té con él, o ha charlado un rato, o le ha llevado las pinturas, o simplemente es como un hermano. A los palestinos, tan dados a crear teorías conspirativas alrededor de su tragedia nacional, les encanta además fanfarronear. Todo el mundo tiene un pasado de activista en la lucha de liberación nacional o se ha codeado con los máximos líderes de su pueblo... O ha conocido al ignoto Banksy, autor de algunos de los más memorables graffitis que hay contra el muro israelí que ha materializado la separación con los palestinos, o como dirían hechos, su "bantustanización" en diferentes y desconectados cantones. Banksy ha sabido pintar dos maravillosas metáforas de la vida en una ciudad ocupada: Una niña que cachea a un soldado, con suavidad, con candidez, casi con ternura, y una paloma de la paz angustiada, con su chaleco
antibalas, en la mirilla de un francotirador hebreo. Interpretar la realidad al revés, dibujar "oximores" visuales para darnos cuenta del sinsentido de muchas cosas y que éstas dejen de ser como son, ese es el oficio de Banksy, al que todos conocen aquí, en Belén…
Jon Sistiaga, desde Gaza




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NADIE PUEDE PERDERSE: "GAZA, LO QUE ISRAEL NO QUERÍA QUE VIÉSEMOS". Documental de CUATRO que repiten en CNN+. De premio.
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